Innovar sin límites

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¡Qué importante es la innovación! Lo escuchamos en diferentes espacios y como recomendaciones para las actividades que las escuelas realicen para orientar a los estudiantes y estimularlos a que procuren y diseñen propuestas que respondan a las necesidades y demandas de la sociedad actual.

Para ser innovador se requiere contar con algunas capacidades y actitudes como la creatividad, curiosidad, persistencia, aceptar los riesgos y considerar los fracasos como una oportunidad para mejorar, también implica trascender el mero conocimiento para incursionar en el proceso intelectual que lleva a imaginar y pensar algo que es inédito y así concretar la realización de ese pensamiento creativo.

Tantos requisitos hablan de un carácter muy particular y desde luego contar con conocimientos y algún tipo de apoyo.

Ante este escenario cabe preguntarse que pensaríamos de una mujer que al margen de ser madre de 12 hijos se dio el tiempo para estudiar psicología y doctorarse en esta ciencia, además realizo estudios de ingeniería y administración, ese personaje fue Lillian Moller Gilbretn (1878-1972), quien nació en Oakland, California.

Ella hizo una importante contribución al desarrollo de la ergonomía y la ingeniería industrial, pensando que el trabajo se podría hacer menos cansado y más eficiente si se reducían los movimientos innecesarios y se realizaba en lugares más cómodos y adecuados. Su pregunta cotidiana era ¿podemos hacer nuestro trabajo de una manera más fácil, rápida y menos agotadora?

Lillian incluyó en este pensamiento al trabajo que implican las actividades domésticas, por lo que se aplicó en procurar que las tareas cotidianas se realizaran en un espacio con diseño más funcional y aparatos domésticos que lo facilitaran

En esa época el tema de la ergonomía no era prioridad pues no se consideraba de importancia, actividades como lavar platos, cocinar o trabajar en una fábrica, ya que al ser actividades cotidianas no requerían de sofisticaciones

El conocimiento que Lillian tenía por su formación académica le llevó a comprender las necesidades físicas y psicológicas de las personas trasladando al estudio científico a la ergonomía; ella es considerada una de las pioneras de la ergonomía aplicada la vida cotidiana, y una de las primeras mujeres en ser reconocida dentro de la ingeniería y la administración

Ella innovó para mejorar la calidad de vida.


  • Arlette López
  • Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM
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