Alguna vez le escuché contar el siguiente chiste a Johnny Depp: “Un esqueleto entra en un bar. Pide una cerveza y un trapeador”. El tipo tenía el temple de quien se sabe dueño de carisma y empoderado por una tremenda lucidez.
Aleks Syntek jamás ha estado bajo sospecha de tener algo de eso. Y en tiempos recientes ha permitido que quienes ponían en duda su salud mental lo pudieran comprobar. Con tantas ocasiones para guardar silencio ha desperdiciado cuanto ha podido.
El sujeto llegó muy a tiempo para sumarse a los sospechosos comunes que tienen en su haber la habilidad de caer mal a los demás. Ya se ha hablado con antelación de Gael García y su incomodidad porque Odiseo no hable en el griego apropiado en la cinta La Odisea.
Tanto como para que nos tengamos que cargar también al músico sintetizable y su proclividad a perder la chaveta. Y es que no contento con echarse encima a la banda en su concierto del 15 de septiembre, se aseguró de que la mata siga dando al ritmo de esa “canción” en la que atiza a medio mundo, al que tacha de lurias.
El remate es tan risible como anecdótico: “Aleks Syntek está loco”. Como sea, el resto de la perorata ya sirvió para algo pues, como era de esperarse, algunos “creativos” de la web le pusieron música, efectos y toda la cosa.
Sin embargo, resulta que, a la usanza de los clásicos, éramos muchos y parió la abuela. Al dúo de marras se suma René Franco, quien, además de defender la película Digger como si fuera una joya, se pone a debatir en X con otro ser, para acabar peleándose con @grok (la cuenta de IA) por hacer un resumen de la ciber revolcada que le propinaron por sus opiniones.
Habrá quien salga en defensa del músico, del actor y hasta del conductor (y de los que se acumulen esta semana), pero insistir en abrir el pico para prodigar verborrea y regar el tepache es, además de un disparo al pie (o un escupitajo hacia arriba), un acto de insolencia.
Habiendo tantos temas sustanciales en la agenda pública o por lo menos más divertidos y estimulantes, como La casa de los babosos o el desempeño de la “Salación” Nacional, es como para asumir que algo malo hemos hecho para que semejantes engendros aparezcan en la realidad mexicana.
En tiempos donde el farmeo de aura se impone con poses asustamensos, se entiende que cualquiera llame la atención de la perrada a punta de barbaridades. Y que sea el público conocedor el que acabe funándolos como se merecen.
Si Johnny Depp supiera el relajito que se ha armado por acá, podría soltar algo como lo que ya se lee en X, el retrete digital del mundo: “Entran Gael García, Aleks Syntek y René Franco en un bar. Se sale el bar”.