Carlos Gutiérrez
  • Impresentables

    Alguna vez le escuché contar el siguiente chiste a Johnny Depp: “Un esqueleto entra en un bar. Pide una cerveza y un trapeador”.
  • Las pequeñas cosas

    Pocos asuntos son tan enigmáticos como la mente humana. Incluso para los sabihondos que se jactan de quemarse las pestañas leyendo sobre eso.
  • Charolastre

    “Inmamable” es el término con el que mileniacos y centeniales tildan este tipo de ocurrencias, mientras le dan hasta por debajo de la lengua al espécimen en cuestión
  • Patrono de la tragazón

    Escribo estas líneas a manera de sentida carta a la opinión pública. Como pocos celebro la llegada de los días septembrinos. Pero lo hago por razones distintas a las esperadas.
  • Dolencia de alta gama

    No cabe duda que aquella frase de poder acostumbrarse a cualquier cosa menos a dejar de comer es real. O como dirían mis compadres de Les Luthiers, no sólo es verídica, sino además es cierta.
  • Embrujos crónicos

    Nos hemos acostumbrado tanto a la sonoridad de las transmisiones que miramos a los cronistas deportivos como parte del paisaje mediático e incluso como un mal necesario.
  • Compilaciones gustativas

    Luego de tantos años de tragaldabas, me he descubierto proclive a la colección de lugares a los cuales ir. Pero sobre todo a la de esos que merece la pena evitar.
  • Motorización cafre

    Resultaría lamentable que las ciudades terminaran señaladas por la forma en cómo se manejan sus habitantes. Y por la parte de sus corporeidades con la cual conducen.
  • Youtubismo

    Los vicios de la vieja escuela se acentúan, incluso ante el peligro de que el nicho de mercado se debilite y nada más cierto sector generacional se mantenga fiel a sus “contenidos”.