Melómanos en desfase

Estado de México /
Únete al canal de Milenio

¿Cuántas vueltas puede dar una idea en la cabeza? Llevo rato clavado en una, la más reciente. Se queda, me marea, se aleja y se pierde. Y luego regresa para seguir dando lata, porque al parecer ese es el papel de las ideas. En especial de las absurdas.

Me encontraba en el trance entre la ingesta de tubérculo poblano y la reflexión existencial, cuando me tomó por sorpresa la madre de todas las preguntas en materia sonora: ¿Será cierto que la escucha de música está determinada por la edad? O, peor aún, ¿el tiempo es crucial para quedarse estancado en algún género?

La Idea, que para entonces ya había adquirido nombre propio, era el resultado de haber visto en alguna cuenta de Instagram un video sobre los rasgos que definían a los miembros de la generación X. Dentro de ellos estaba la certeza de que seguían escuchando la misma música de hace por lo menos 30 años.

Como era de esperarse mis oídos no estaban expuestos a la intemperie. Tenían reproduciendo alguna tonadilla que, a juzgar por la mentada publicación, definían a su dueño como perteneciente al bloque que media entre los 46 y los 61 años.

La idea me rondó la chompa a tal grado que, además de cuestionarme mis de por sí cuestionables gustos musicales, me puso en la tarea de ubicar las canciones que suelen poblar mis listas de reproducción. Ello trajo perspectiva y consiguió comprobar que, en efecto, musicalmente somos en función del paso del tiempo.

Para mayor precisión, heredamos de manera rítmica aquello con lo que crecimos. Hasta el momento en que el almacenamiento mental se agotó. Y entonces ya no hubo más interés por acumular canciones e intérpretes. Al menos no como antes.

Si se piensa no hay fallas en esa lógica, aunque eso no impide que haya seres que vivan actualizándose, ya sea por quehacer profesional, porque convivan con seres de menor edad o porque, de plano, la chavorruquez sea lo suyo.

Total, que, volviendo al drama del comienzo, me puse a reproducir rolitas y cada que pasaba a la siguiente se repetía la escena. Canciones con, al menos, 15 años de antigüedad. ¿De veras no hay en el repertorio personal algo digno y reciente?

Supongo que al oído le ocurre, como dicen los clásicos, que todo tiempo pasado, además de ser previo, fue mejor. Y tal vez se deba a que coincide con momentos significativos y eso propicia el vínculo tan particular. Lo cual incluye a las generaciones previas a la X.

Y es muy probable que también a las posteriores cuando les llegue la hora. Que para como estamos hay que dudar si les llega. Mientras tanto habría que recetar la máxima: “como oyes, oí; como oigo, oirás”. Y que cada quien haga con sus orejas un papalote.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite