Escribo estas líneas en pleno debraye por la celebración del 10 de mayo. Lo hago en la víspera de un programa de radio en el que se me ha pedido encarecidamente que festejemos a las mamases. Renuente y contreras como es uno, eso de celebrar los lugares comunes cae como en pandorga, pero no había de piña y el resultado fue un merequetengue de Dios padre. Se dice que un lugar común es una verdad gastada y quizá el Día de la Madre sea la mayor de ellas. Por eso hay tanto de dónde echar mano para lo que sea, tanto y tan común al mismo tiempo.
Desde la sempiterna imagen de Denisse de Kalafe y su "Señora, señora" (¿alguien se acuerda de alguna otra canción de la brasileña?), hasta la ordinariez de "A la madre", de Gloria Trevi, un asunto de congruencia entre vida y obra. De los clichés cinematográficos con Sara García como culminación de la tradición lacrimógena kitsch a la expresión desafortunada de doña Lucha. Aunque si se le mira bien, por simple eliminación de alternativas más de la mitad del trabajo de programación musical, ya se encontraba hecho.
Dice uno de mis mejores ex amigos que nos definimos especialmente por aquello que no somos. Por ello la búsqueda de otredades pasa factura. Como rescatar algún fragmento del Brindis del bohemio, con Manuel Bernal, but of course, aunque sea para ejercer el ruin arte del sarcasmo. O acudir al llamado de la tradición sufrida con Bambi y la escena donde la dan baje con la mamá, y la serie entera de Remi y esa lucha inacabable por encontrar a la escurridiza autora de sus días.
En la brega radial me topé con la tentación de los españolísimos Mojinos Escozíos. Los catalanes tienen una joya, "La mamaíta", lección de desapego materno en doble sentido que atenta contra las buenas conciencias y que, por obvias razones, me limité a presentar fragmentada a manera de cuña entre canciones. ¡Lástima Margarito! "Don't tell mama", en la voz de Ute Lemper, es una exquisitez que no podía dejar pasar, así como "Mother", de Pink Floyd, tal vez el menos común de los lugares comunes.
Y ante la tentación de poner "Mamá", de Los amantes de Lola, por aquello de no ser cretincillo con las cabecitas blancas y las no tanto, acudí al llamado de la neta del planeta con la historia de un todas-mías infalible en asuntos de la vida y del "amors": "El rey del rock and roll", de los Hombres G. Rola en la que el protagonista asume no ser una estrella ni el número uno, pero que para su madre es el mejor. Y de ahí se vinieron en cascada las demás extravagancias. "El modesto Gordolfo Gelatino", con Los Polivoces y "Querida madre", con música de la Sonora Matancera y la voz de Myrta Silva.
Y "Mama kin", al alimón entre Aerosmith y Guns and Roses (hay una versión fabulosa donde el intro incluye la imperdible presentación del volátil y méndigo Axl Rose: "this is a song about your fucking mother",); "Nobody loves me but my mother", con B.B. King; "Mama, you've been on my mind", de Bob Dylan; "Mama, we're all crazy now", con Quiet Riot; y "Mother love", de Queen. Después de todo no fue tan arduo el asunto radial, pues hubo historias para dar y regalar. Y eso que dicen que madre sólo hay una... y me tuvo que tocar a mí.