M+.- Infectados de la voraz concentración de poder que padeció López Obrador, la inconstitucional sobrerrepresentación legislativa del morenismo y el sometido Poder Judicial otorgaron a Guadalupe Taddei las peligrosas facultades unipersonales que la echaron a la calle.
El 8 de mayo, al responder si “ha promovido un contrato” o si “han llegado a proponerle algún contrato en específico”, la ya expresidenta del Instituto Nacional Electoral pretendió zafarse así:
“Me parece usted muy majadero al hacerme esta pregunta, muy majadero de verdad. Yo creo que es sin respuesta esa pregunta. Me parece que usted se excede(…). Si llegara a haber algún intento de extorsión, quien lo reciba que lo denuncie y lo atendemos…”.
La pregunta fue de Jorge Monroy, de Latinus, quien alcanzó a balbucir: “Mi respeto hacia usted, presidenta…”.
Con el niño ahogado, arguyendo la coartada obradorista de una imaginaria conspiración contra el INE, Taddei no pudo tapar el pozo de desconfianza en que estaba sumergida bajo indicios, videos y documentos de su turbia conducta personal (como la fiesta que le ofreció el proveedor José Alfredo Hernández Casillas ––quien le llamaba “reina”––, o el regalo del viaje a París al hijo a quien, desde el ventanal de un hotel para multimillonarios, le restregó: “¡París a tus pies, chamaquito…!”).
Antier sábado, en reunión virtual, Taddei les dijo a los restantes diez integrantes del Consejo General del INE: “No me voy”, y que para dar la cara o renunciar esperaría que las cosas se enfriaran.
Muy lejos de ello, la Auditoría Superior de la Federación anunció una puntillosa revisión de la contabilidad del INE y el papel que Taddei jugó en contrataciones como las que se desprendan de su conflicto de interés con el generoso y meloso proveedor y otros convenios con gente impuesta por ella en el INE.
Para el intachable Observatorio Ciudadano del Centro de Estudios para un Proyecto Nacional Alternativo, eran más que “verosímiles” los indicios de una “indebida relación” de Taddei con el empresario de marras y todo apuntaba a una “trama de irregularidades y corrupción en que están presuntamente involucrados colaboradores y funcionarios del INE contratados o designados por la propia consejera presidenta”. Recordó también que “nunca había ocurrido algo así. Ningún consejero presidente o consejero electoral del IFE/INE fue señalado antes por el manejo ilegal de fondos públicos, conflictos de interés por razones económicas y corrupción”.
La peor imagen del INE en toda su historia es consecuencia de los irresponsables nombramientos de Taddei en puestos clave de dirección de personas carentes de cualidades, capacidades e idoneidad.
En la sesión sabatina, la consejera Rita Bell López Vences le sugirió a Taddei cambiar el discurso del complot.
Y es que la tontería de que su escándalo se viera como atentado contra el INE pero no culpa de la señora y el síndrome concentrador de AMLO era, simplemente, una pestilente marranada…