M+.- Si el patriotismo vincula a las personas con su tierra natal o adoptiva por identificarse con determinados valores, afectos, cultura, historia, el patrioterismo es la exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero.
También se denomina chovinismo.
Ambos términos implican fanatismo y xenofobia por estar inspirados en la creencia irracional de que el propio país es superior a todos los demás (lo que hace un siglo engendró al nazifascismo).
El breviario viene a propósito de la iniciativa patriotera de reforma que las inconstitucionales mayorías legislativas del obradorato están por aprobar para impedir que mexicanos con doble nacionalidad (o más) aspiren a la Presidencia de la República o a una gubernatura.
Nada justifica la propuesta.
Ignoro el número de gobernadores que ha habido en el país desde la promulgación de la primera Constitución Federal (1824), pero tan sólo el Estado de México ha tenido 72 (contados los interinos y sustitutos), ni sé si alguno tuvo más de una nacionalidad. De 1989 a la fecha son apenas cuatro con nacionalidad mexicanoestadunidense: Ernesto Ruffo Appel en Baja California (nacido en San Diego, California), Francisco Javier García Cabeza de Vaca en Tamaulipas (nativo de McAllen, Texas), Jaime Bonilla Valdez (nació en Tijuana, pero hizo vida en California y adquirió la nacionalidad estadunidense) y Javier Corral (nacido en El Paso, Texas).
A esos cuatro no puede acusárseles de haber servido a los intereses de Estados Unidos.
De los 66 a 74 presidentes de la República en la historia mexicana (incluidos los provisionales y los reincidentes), ninguno tuvo más nacionalidad que la mexicana.
La propuesta presidencial sobre el requisito de una sola nacionalidad humilla y discrimina especialmente a los mexicanos nacidos en Estados Unidos o emigrantes con doble nacionalidad. Millones que han sido determinantes para el mantenimiento de la economía mexicana mediante el envío de remesas.
De 26 a 29 millones que nacieron en Estados Unidos, pero con raíces familiares mexicanas, casi 14 por ciento posee o puede solicitar la ciudadanía estadunidense.
Patriotera, discriminatoria y esencialmente antimexicana, de aprobarse la reforma contra la doble nacionalidad ningún emigrante podrá soñar con gobernar su estado de oriundez y menos pretender presidir las instituciones nacionales.
Uno de ellos fue Andrés Bermúdez Viramontes, El Rey del Tomate, nacido en 1950 en la comunidad El Durazno de la mayor entidad expulsora de pobres: Zacatecas.
Indocumentado, en los 70 llegó al condado de Yolo, California, trabajó duro y triunfó como inventor de maquinaria para el cultivo de jitomate y contratista.
Regresó a México en 2001 y con el PRD ganó el ayuntamiento de Jerez. En 2004 se decepcionó de su partido, el PAN lo rescató y ganó una diputación federal.
Su muerte en 2009 le impidió llegar a la gubernatura, pero, lástima, ahora ningún migrante se animará a seguir sus mexicanos pasos…