Por unos días, la inexplicable decisión de Mario Delgado con algunos cómplices sobre cambiar el calendario escolar de repente, sin aviso ni planeación, ha quedado atrás.
Todavía en la mañana, el titular de la dependencia había hecho toda una narrativa. —equivocada y errática— de cómo el calendario escolar era producto, esto no los sorprenderá, de la tecnocracia neoliberal que, sí, claro, tanto daño le ha hecho a México. Y además, la verdad es que ya nadie hace nada el último mes ¿No es esa su responsabilidad? En fin, el absurdo se ha corregido, tal y como lo insinuó desde el viernes la Presidenta. Nunca sabremos cómo es que sucedió el resbalón.
La decisión que invadió la discusión pública en estos días de alguna manera nubló el más importante evento y próxima decisión que tendrá que tomar la presidenta Sheinbaum en pocas semanas: qué hacer frente a la petición de extradición del gobernador con licencia Rocha Moya y sus presuntos cómplices en la entrega del estado al crimen organizado y la obtención de beneficios, incluido el triunfo en las elecciones que lo pusieron ahí.
La decisión no sólo tiene que ver con destino de los nombrados, sino de toda la entidad.
Porque lo que suceda con los acusados, es decir, lo que decida la Presidenta impactará en un estado arrasado por la violencia desde que el grupo de los Chapos secuestró y llevó al Mayo Zambada a las autoridades estadunidenses. Desde aquello, un estado que tenía en promedio menos de cincuenta homicidios al mes no baja de los 120 mensuales con muchos meses en los 180 y hasta doscientos cuarenta y uno hace un año. La proyección del noroeste para mayo estima 167 mil empleos formales perdidos, negocios cerrados.
La petición estadunidense era para su detención provisional hasta que llegaran las pruebas, la Presidenta ha preferido no detener a nadie. Irremediablemente, llegarán, si no es que ya han llegado, y las verá la fiscalía. En menos de cincuenta días, la Presidenta tendrá que tomar la decisión más importante de su mandato.
Por supuesto para la relación con Estados Unidos en los próximos años, pero también para el futuro de Sinaloa y, supongo que lo tienen claro ella y sus asesores, para la elección de candidatos para las elecciones de 2027: si todos ellos tendrán, como hasta ahora, la impunidad asegurada.