El criminal más buscado de México, uno de los más buscados en Estados Unidos, el creador y líder de la organización con más amplia influencia en el país y con fuerte presencia en varios países del mundo, sobre todo en el vecino del norte, es por fin atrapado, muerto en el enfrentamiento, un operativo producto de la cooperación entre las fuerzas de seguridad mexicanas y los servicios de inteligencia estadunidenses.
En los días posteriores se captura a otros mandos importantes de la organización criminal; las primeras y violentas reacciones de los criminales el día de la captura se tranquilizan.
En México, en Estados Unidos y en otras partes del mundo hay felicitaciones para el gobierno mexicano por el operativo y el fin de Nemesio Oseguera, El Mencho; más allá de las dudas de cómo se reacomodará la organización criminal y cuál será su destino.
Pocos días después comienzan a aparecer en los diarios crónicas del lugar donde estaba el criminal, descripciones y fotos de qué comía, qué medicinas tomaba, que imágenes religiosas tenía. Aparecen después papeles que parecen indicar sueldos para halcones, costos de ciertas drogas, cantidades por cobro de piso y extorsión, y pagos a policías y autoridades. ¿Filtradas, conseguidas en los recorridos?
En La Jornada, en esos días aparece una nota que dice literalmente: “Peritos e investigadores de la Fiscalía General de la República (FGR) aseguraron en las cabañas de La Loma documentos relacionados con operaciones financieras y narconómina que manejaba Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, indicaron fuentes ministeriales”.
Pues ayer nos enteramos que no. O que, al menos, eso dice ahora la FGR.
Cito partes relevantes: “…se tuvo conocimiento de que, sin autorización alguna de quien estuviera facultado legalmente para otorgarla, diversas personas ingresaron a dichos inmuebles, lo que alteró y contaminó la escena. En consecuencia, esta Fiscalía no puede determinar si los objetos o indicios que públicamente se ha señalado que fueron encontrados en esos inmuebles efectivamente se hallaban ahí. Del mismo modo, no es posible establecer si los elementos encontrados fueron preservados conforme a los protocolos legales y periciales correspondientes, lo que podría romper la cadena de custodia de eventuales pruebas”.
¿Limpiando a alguien? O, simplemente la inutilidad habitual.
Buen ejemplo de cómo se puede invertir en policías y ejército, pero si no se invierte y prepara a fiscalías, la justicia no llegará, como no ha llegado hace mucho.