Los desaparecidos no son sumas y restas

Ciudad de México /

En el principio del sexenio de Enrique Peña Nieto, después de una serie de confusiones y broncas políticas sobre qué dependencia del gobierno se encargaría de atender el drama de los desaparecidos, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, negoció con el ex procurador Jesús Murillo Karam y pasó la responsabilidad a la PGR.

Ahí se localizó en la Subprocuraduría de Derechos Humanos, a cargo de Ricardo García Cervantes, al que se le encargó hacer una única lista de desaparecidos, actualizarla y depurarla, para hacer el esfuerzo de localización.

Como lo conté aquí hace casi diez años, lo invité a MILENIO Tv donde hizo el compromiso de cada seis meses contar en la televisión cómo iba ese esfuerzo. Siempre cumplió. El 15 de mayo, su última visita, la lista tenía 18 mil 955. Esa noche lo vi agotado, triste. Derrotado por los horrores que había enfrentado, el de las víctimas y sus familias y el de la grilla.

Unos días después, la base de datos que había construido desapareció y unas semanas después, el secretario de Gobernación dio otras cifras frente al Congreso: menos de la mitad de la base de datos; cifras sacadas quién sabe de dónde. García Cervantes renunció.

El ya ex subprocurador contaría más tarde en algunas entrevistas los obstáculos de andamiaje institucional, barreras políticas, corrupción y complicidad con la delincuencia que había enfrentado. Dijo que recordó aquello de “si no pueden, renuncien”.

Al principio de este sexenio, bajo la Subsecretaría de Derechos Humanos de Alejandro Encinas, se nombró a Karla Quintana en la Comisión Nacional de Búsqueda. Funcionaria trabajadora y honesta, Karla ha encontrado una montaña de obstáculos, como los que encontró García Cervantes, al tiempo que los números siguen aumentando. Cierto, en una lista con sub y sobrerregistros por varias razones.

Ahora —son tiempos electorales— la política ha intervenido. En un país obsesionado con los números —de homicidios, secuestros, desaparecidos—, el Presidente entiende que hay que bajarlos y se inventa un mecanismo con servidores de la nación para tocar puertas y encontrar a los que ya aparecieron y no se reportaron.

¿Y si ese esfuerzo, de esa magnitud o mayor, sí, con servidores de la nación se hiciera para encontrar a los miles y miles de verdaderos desaparecidos? ¿Para acompañar a las madres que, desesperadas pero incansables, recorren el país?

¿Para hacer justicia, no sumas y restas? 


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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