Lo que parecía un berrinche, un enojo por haber perdido, se convirtió en algo más.
La primera fue Tatiana Clouthier que inmediatamente después del nombramiento de Clara Luz Flores como la coordinadora de no sé cuántas cosas, es decir, la precandidata a la gubernatura de Nuevo León por parte de Morena y la 4T, se deslindó, dijo y criticó a la designada, entre otras cosas, por su muy pobre desempeño en la elección pasada entre otras cosas por haber negado que conocía al delincuente abusador Keith Raniere.
Hay que reconocer que Clouthier no cedió ni un ápice.
Hace unos días, después del evento en que tomaron protesta los 17 precandidatos, perdón, coordinadores de varias cosas; la líder de Morena, Ariadna Montiel, dijo que las quejas de Clouthier no “impactaban”. Pero que eso sí, seguían dialogando con todos para buscar la unidad y que todos trabajarán para ganar Nuevo León.
Todo eso se ve bastante más complicado hoy y no cabe duda de que Tatiana Clouthier ya impactó.
Hace dos días junto con los otros aspirantes, Andrés Mijes y Waldo Fernández, exigieron a Montiel que Clara Luz Flores no llegue como candidata oficial a la gubernatura del estado. “No estamos contentos —dijeron— y no aceptamos que un perfil como el de la actual coordinadora aparezca en las boletas en el próximo proceso electoral, porque esto daña al movimiento y al partido. Ella ha mentido una y otra vez (…) Que Morena junto con los aliados (PVEM y PT) analice lo que estamos viendo: el desfonde de Flores Carrales; su incapacidad para formar un equipo y avanzar. No estamos en tiempos para estarnos desfondando, estamos en tiempo de crecer”.
Ausente por un problema de salud, a la exigencia también se unió la senadora Judith Díaz, quien también aspiraba a coordinar. La bronca es seria: Mijes, por ejemplo, había pertenecido mucho tiempo al llamado Grupo Escobedo, por el municipio que Clara Luz y su pareja han dominado políticamente hace tiempo. Hoy eso está roto.
No se le ve mucho futuro a la 4T en Nuevo León. Pero lo que haga su liderazgo puede definir otras batallas que aún no se libran.