Los equipos se planean… y se tunean

Tamaulipas /
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Hace días terminé de impartir un seminario de desarrollo personal para 30 colaboradores de una empresa, y al haber tanta gente interactuando, suelen darse momentos de drama, de enojo, y de reflexión… pero sobre todo, de catarsis.

Y es justo ahí cuando aprovecho para mover el tapete y estirar la emoción, y descubrir lo que realmente pasa en la persona, grupo, departamento, o incluso, a nivel organizacional.

A través de los años, y ya con el colmillo de instructor bastante crecidito, es sencillo (hasta cierto punto) identificar los patrones de conflicto comunes en las empresas: mala comunicación, liderazgo ineficiente, y sobre todo, el mal diseño de los equipos de trabajo.

Y si me preguntas, te diré que este punto, el de los equipos, es en el que definitivamente hay que tener mayor intención y atención.

Me explico: simplificando todo el diseño organizacional, una empresa subsiste porque tiene procesos estandarizados y optimizados, y personas con competencias y habilidades específicas a cargo de ellos. Idealmente, hay una o dos personas participando en cada proceso (o más, dependiendo de la complejidad y nivel de atención requeridas), y sí o sí, tendrán que interactuar para librar la chamba con los estándares requeridos.

Y es en esta parte en donde todo puede irse al carambas.

Patrick Lencioni, escritor norteamericano experto en temas de gestión de equipos, pone el dedo donde duele cuando afirma que “los errores en los resultados esperados, ocurren cuando algunos miembros del equipo priorizan metas o intereses personales, por encima de los objetivos del grupo”.

Por ello, el jefe, director o entidad encargada de formar grupos de trabajo, debe aprender a diseñarlos a partir de personalidades, y no sólo por qué tan buenos o bien calificados llegan al puesto.

Pero el reto no para ahí: cuando el grupo está formado, hay que enseñarles a ser equipo. Y aunque parezca que lo que dije es como afirmar que hay que enseñarle a la vaca a dar leche, te invito a releer mi afirmación: ser equipo.

Porque gente trabajando junta no las hace un equipo. En el sentido específico de la gestión efectiva, hay que enseñarles a colaborar. Y por ello surgen los temas de conflicto interpersonales que ya te mencioné.

Entonces, antes de priorizar la capacitación técnica de tu gente, enchúfala a temas de desarrollo personal, priorizando aquellos que garanticen el flujo adecuado de interacción, promuevan una mentalidad de equipo y les comprometa con la visión de la empresa. Verás cómo pasas de “pastorear” gente, a dirigir equipos autogestionados. ¡Una chulada!

Ahora, si tú eres un colaborador en una organización, no seas cadillo, trabaja en esos temas y verás cómo dejas de ser uno más, y te vuelves atractivo (y chance, indispensable) para el negocio. Es ganar-ganar, Chiki.

¿Platicamos?


  • Chucho Meza
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