Sin supuestos, por favor

Tamaulipas /
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Hay una frase que uso con frecuencia en mis consultorías, mentorías o cursos, cuando intento establecer la relevancia de la competencia de comunicación efectiva aplicada en los procesos de liderazgo y coordinación de equipos: “La obviedad, es el fatality de la gestión”.

Y sí, la frase es prima hermana de aquella que mienta “Orden dada no supervisada se la carga la ch…”.

Cuando colaboro en proyectos de consolidación de la cultura organizacional, uno de las primeras actividades tiene que ver con el rastreo de evidencias: al igual que un perro de esos que ves en los filtros de seguridad en el aeropuerto, busco elementos en el entorno que me indiquen que la empresa ha trabajado intencionalmente en permear los aspectos y elementos estratégicos que explican quiénes son y por qué hacen lo que hacen. A esto le llamo Pilares de Identidad.

Para explicártelo, te pido que imagines una mesa (del estilo que quieras, ponte creativo). En la superficie de la mesa, hay una estructura sencilla pero algo inestable -algo así como el Jenga- y mero arriba de esa estructura está una hermosa cajita.

En esa cajita está tu producto o servicio, todos los pequeños bloques de Jenga son los recursos que usas para crearlo o producirlo, y la mesa es el modelo de negocio con el que compites en el mercado o categoría en la que te encuentras.

Ahora bien, la mesa tiene patas, ¿correcto? Apelando al sentido común, dicha mesa debe tener al menos 3 patas que no se caiga y tire todo lo que hay arriba. Esas patas son los Pilares: arriba puede estar pasando cualquier cosa con los elementos que están ahí, pero la mesa no se moverá.

Ahora, el truco de este ejercicio es que no hay un modelo único de mesa: hay tantos estilos como formatos de negocios existen. Lo que usualmente se repite, es que el material del que están hechas las patas las mantienen resistentes, inamovibles, cero vacilantes…

Apegándome a los aspectos administrativos tradicionales, te diría que estos pilares están directamente relacionados con los valores fundamentales de la organización. Sin embargo, dentro de ese catálogo, debe haber al menos 3 que soporten cualquier inestabilidad (interna o externa) y mantengan el adecuado funcionamiento de la estructura.

Si una de ellas falla, entonces sí, la mesa (tu negocio) puede caer, y para que eso no ocurra, todos los colaboradores deben conocerlos, entender su aplicación y alcance, así como su corresponsabilidad en que funcionen bien.

En mi experiencia, las premisas más efectivas para fungir como pilares son: comunicación efectiva, entorno de confianza, alto sentido de pertenencia y seguridad operativa; el resto de los valores son periféricos, y complementan estas “patas”.

Por ello, el arranque de una auditoría requiere evidencias de que “las patas” estén cimentadas e incorporadas en el ser y hacer de la organización. Sin éstas, la energía no fluye, los resultados tardan en darse, y los planes no se cumplen.

Pudieras creer que, por llevar años trabajando, la gente ya conoce qué son y cómo se aplican, pero en este caso más vale pecar de intenso, a que te pase como en la historia de la rana en la olla, que cuando se dio cuenta de que el agua estaba caliente ya no podía moverse.

Entonces cuéntame, ¿cuáles son tus Pilares de Identidad?


  • Chucho Meza
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