El fin del PRI

  • Agora
  • Cuauhtémoc Carmona Álvarez

Laguna /

Hoy murió uno de los políticos y parlamentarios más importantes que ha dado la política mexicana: Porfirio Muñoz Ledo. 

Hombre polifacético de carácter vehemente y de oficio político extraordinario en sus mejores años. 

El PRI lo encumbró para después apartarse del tricolor por tanta podredumbre y así después junto con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez fundó el PRD. Hoy su vida llegó a su fin, así como el partido que lo vio crecer: El PRI.

Quienes tenemos afición por los libros siempre hay uno para cada reflexión o análisis pues en la sociedad del conocimiento todo está escrito o escribiéndose -para argumentar y en su caso probar, desde una perspectiva científica y/o filosófica lo que es verdad y además demostrable como la ley de la gravedad.

Y hablando de la Ley de la gravedad, se cuenta una anécdota en tiempos del PRI populista, demagogo y mitómano. Ese que está llegando a su fin. 

La anécdota se remonta a tierras laguneras allá cerca de mi terruño en Tlahualilo, Durango. Anécdota que describo brevemente:

Andaba un político priista para gobernador de Durango en campaña, en una zona rural donde había mucha escasez de agua el candidato a Gobernador al preguntar a la población las necesidades los asistentes a coro respondieron:

¡Queremos agua!

El político increpó: ¿Cómo es posible que después de 60 años de la revolución no tengan agua? Un asistente exclamó:

¡Que por la ley de la gravedad candidato! El político priista inmediatamente con voz fuerte y comprometida exclamó: “Cuando sea gobernador voy a mandar a quitar esa cabrona ley…

A los políticos priistas de antes se les permitió de todo. 

En un México donde no había democracia el tricolor avasallaba a base de mentiras, dadivas y de un corporativismo charro donde se comprometían hasta con lo imposible. 

Como por ejemplo, ir en contra de las leyes de Newton o sostener que la moral en política era un árbol que daba moras, según Gonzalo N. Santos fundador del PRI, cacique y ex gobernador de San Luis Potosí.

El título de esta semana en su inicio hice memoria a un gran político pero la idea principal es destacar el fin del PRI que me recordó el libro: 

“El fin del poder. Empresas que se hunden, militares derrotados, papas que renuncian y gobiernos impotentes: como el poder, ya no es lo que era” de Moisés Naím (Debate, 2014) académico y colaborador de organismos internacionales.

De entrada, salvo la parte aspiracional de tener mejores instituciones que garanticen democracias calificadas en un mundo globalizado y polarizado por las redes sociales el autor centra en su texto un problema fundamental cuyo capítulo tituló: “La degradación del poder: ¿el vaso está medio lleno, medio vacío?”, reflexión a propósito del fin del PRI el cual para mí es un vaso más que vacío un vaso quebrado.

La salida de varios priistas en días pasados y las derrotas consecutivas desde 2016, salvo Coahuila 2023 (caso especial), el tricolor está en picada donde su líder (Alito), grabado y evidenciado por actos de corrupción sigue usando guayaberas blancas de seda cuando el atuendo debe ser negro de funeral.

Hablar sobre la degradación del PRI y como éste partido político está llegando a su fin, sería un ejercicio apasionante pues la perdida de preferencias, jerarquías, gubernaturas, liderazgos, etc., no se ha dado de la noche a la mañana. 

Son una sucesión de hechos, procesos, tiempos y un sin número de causales que están llevando al PRI a su fin, a su descanso eterno.

Y hablando de descanso, que en paz descanse Porfirio Muñoz Ledo.


@CUAUHTECARMONA

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