Tinder del Bienestar

Laguna /
Únete al canal de Milenio

Imagina que recibes una invitación para conocer a alguien. No viene de tus amigos ni de una aplicación comercial. Es una iniciativa del gobierno. 

Un algoritmo ha encontrado a una persona que podría gustarle. Tú buscas el amor y el gobierno necesita que nazcan más niños.

En Singapur, donde la tasa de fecundidad cayó a 0.87 hijos por mujer en 2025, el gobierno ha impulsado FirstDate, una aplicación de encuentros dirigida a jóvenes empleados públicos. 

La iniciativa aparece en medio de una preocupación demográfica.

Pero, ¿qué sucede cuando nuestra búsqueda de afecto coincide con los objetivos de un gobierno?

Una persona puede acudir a una cita buscando compañía, placer o simplemente la posibilidad de conocer a alguien. 

El Estado, en cambio, puede esperar que ese encuentro termine convirtiéndose en una familia con hijos. Ninguna de estas aspiraciones es necesariamente incompatible con la otra. 

El problema comienza cuando una se convierte en la medida del éxito de la otra.

Creemos que el deseo comienza cuando alguien llama nuestra atención. Sin embargo, antes de ese encuentro ya existe un mundo que nos ha enseñado qué cuerpos considerar deseables, qué relaciones imaginar y qué futuros esperar de ellas. 

No elegimos desde el vacío, amamos dentro de un horizonte construido también por instituciones, costumbres y expectativas sociales.

Por eso el afecto y el placer son políticos. No porque un gobierno pueda fabricar sentimientos, sino porque las condiciones en las que deseamos, amamos y cuidamos nunca son exclusivamente privadas.

Quizá la pregunta no sea solamente cómo las personas buscan pareja actualmente, sino cómo construir sociedades donde puedan vivir los vínculos que libremente elijan. 

¿De qué sirve facilitar una cita si faltan tiempo, vivienda o condiciones para compartir una vida?

Es posible que dos personas se conozcan gracias a FirstDate y terminan enamorándose. Su amor no sería menos auténtico por haber comenzado mediante una iniciativa pública. 

Pero mientras ellas descubren qué desean construir juntas, alguien más podría estar esperando que su historia contribuya a resolver un problema demográfico.


@davidperezglobal

  • david pérez

LAS MÁS VISTAS

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite