La IA a la conquista del espacio

Ciudad de México /
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La próxima gran carrera de la inteligencia artificial se librará fuera de la Tierra. Estados Unidos y China ya compiten por desarrollar centros de datos en órbita, alimentados por energía solar. Lo que hasta hace poco parecía ciencia ficción comienza a convertirse en una oportunidad de negocios de dimensiones extraordinarias.

Detrás de esta transformación hay una necesidad cada vez más apremiante: la energía. La IA requiere cantidades crecientes de electricidad. En Estados Unidos, los centros de datos consumieron 4.4 por ciento de la energía eléctrica en 2023 y podrían alcanzar 12 por ciento en 2028. Su expansión exige inversiones multimillonarias en generación, redes eléctricas y sistemas de enfriamiento. La energía se está convirtiendo en uno de los grandes límites al crecimiento de la IA.

Y ahí aparece el espacio como una oportunidad formidable. En ciertas órbitas, los paneles solares pueden recibir luz casi permanentemente y generar mucha más electricidad que en la Tierra. Sería posible alimentar servidores sin sobrecargar las redes terrestres ni consumir sus recursos hídricos.

Los primeros pasos ya están dados. China lanzó en 2025 los primeros satélites de una constelación diseñada para procesar información en órbita. La estadunidense Starcloud consiguió ejecutar tareas de IA en un satélite equipado con un procesador Nvidia. En 2026, su valuación alcanzó 2 mil 300 millones de dólares.

Por su parte, Google desarrolla Project Suncatcher, una red de satélites con procesadores propios conectados mediante láser, y prepara pruebas para 2027. La competencia por dominar la IA está trascendiendo los algoritmos para extenderse a la energía y la infraestructura que harán posible su expansión. También podría impulsar nuevas industrias y cadenas de valor.

Los obstáculos, sin embargo, son aún formidables. Google estima que los lanzamientos tendrían que abaratarse hasta unos 200 dólares por kilogramo para competir con instalaciones terrestres. Además, expulsar el calor de los procesadores en el vacío requiere radiadores especiales. La radiación y el mantenimiento también representan desafíos importantes.

Pero la historia de la tecnología está llena de fronteras que parecían económicamente imposibles hasta que la innovación transformó sus costos. Hoy ya podemos procesar inteligencia artificial en órbita. El desafío es hacerlo rentable a gran escala. Si esta apuesta prospera, la inteligencia artificial habrá conseguido convertir una de las mayores limitaciones de su crecimiento, la necesidad de energía, en el motor de la más audaz revolución tecnológica que el ser humano haya conocido.

Alfa positivo. El comercio entre México y Canadá sumó 26 mil 208 millones de dólares de enero a agosto de 2026, un alza anual de 16.7 por ciento, de acuerdo con Statistics Canada.


  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
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