Que los tradicionalistas se agarran de comparar el primer trimestre de 2025 contra el de 2026 en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. Está bien, pero no cambia el fondo: Guadalajara sigue siendo el municipio más inseguro de Jalisco y el segundo del país. El análisis real —el de la velocidad— se mira contra el trimestre anterior. Ahí la historia es otra: Vallarta no es la que más miedo da, pero es la que más rápido lo agarró. Un repente que asusta. El único que sale ganando es Tlajomulco: logró revertir un poco la percepción. Nada milagroso, pero para allá ya es ganancia. ¿A poco sí ya se puede vivir en paz?
Que el conflicto en Bolaños termina reflejando las heridas que Morena y el PVEM se han hecho en Jalisco. El señalamiento de la diputada Brenda Carrera es lapidario: las malas prácticas de la comisión especial presidida por el legislador de Morena, Miguel de la Rosa, habrían detonado la crispación en el municipio. Según la legisladora, el manejo opaco de la información y un proceso excluyente donde los mestizos no fueron escuchados hicieron volar por los aires lo que, dice, estaba en calma. Pero el asunto tiene un ingrediente extra que no puede pasarse por alto. La crítica viene de quien era morenista y hoy viste de verde. Brenda Carrera renunció a la bancada de Morena en octubre de 2025 y se incorporó al Partido Verde, denunciando violencia política y un “secuestro” del partido por parte del senador Carlos Lomelí. Su cambio de camiseta es la radiografía de una alianza rota. Es una muestra más de que PVEM y Morena en Jalisco nomás no jalan para el mismo lado. Mientras ellos se dan con todo, Bolaños sigue de adorno.
Que ¿Quién va a meter en cintura a los de Uber que andan ofreciendo moto como si nada, a pesar de que está prohibido en Jalisco? Por más que el director de Seguridad Vial salga a decir que ya hablaron con líderes de repartidores, que muchos “no sabían”, y que van a reforzar el marco jurídico… la realidad es que los operativos siguen, las detenciones también, y las motos siguen circulando con pasajero. La pregunta aquí es otra: ¿Diego Monraz, secretario de Transporte, va a poder con esto? Porque el discurso de la seguridad vial está muy bonito, pero mientras no haya multas que duelan ni regulación que atore, la ley se queda en buenas intenciones. Por lo pronto ahí vemos moviéndose con moscas en la ZMG ¿Quién los para? Ahí el verdadero reto.