Ante lo irremediable de la vida: presencia y acompañamiento

Puebla /
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La relación entre la Bioética y la Tanatología parece, casi siempre, explícita, sin embargo conviene mencionar algunas notas diferenciadoras entre una y otra, sobre todo para aquellos casos que conllevan dificultades particulares y comportan desafíos que sólo pueden ser abordados por especialistas en cada área.

Si bien la Bioética se enfrenta a menudo con escenarios clínicos complejos donde la toma de decisiones amerita un abordaje interdisciplinario, las pérdidas, disminuciones y hasta la misma muerte son temas que circundan las reflexiones en este campo.

Sin embargo, no todo en Bioética gira en torno a lo difícil o doloroso que es enfrentar el límite humano, también se abordan problemas de carácter social y global que afectan la vida y la salud de personas y comunidades. Tal es el caso del cambio climático, las migraciones y desplazamientos, los desastres naturales y los conflictos armados, por mencionar algunos.

Además, la bioética cuenta con más de 100 años de existencia según los primeros registros en 1927 a cargo de Fritz Jahr, teólogo alemán que propuso por vez primera el término como una honda preocupación por la ética de los animales de experimentación.

Al ser de larga data, la Bioética se encuentra equipada con metodologías específicas, modelos y principios que ayudan a orientar las decisiones; no obstante, el contraste entre los datos empíricos y objetivos con la reflexión antropológica y ética así como con los marcos jurídicos vigentes en cada región, hacen que las deliberaciones pretendan ser exhaustivas y cautelosas.

La Tanatología por su parte más que orientar, acompaña los diversos momentos de la vida en que se van experimentando pérdidas que pueden ir de lo material hasta las relaciones familiares y sociales y atravesar, incluso, la propia pérdida de identidad, de salud o hasta de vida.

Se conoce que fue Elisabeth Kübler-Ross, psiquiatra sueca, quien con sus estudios en pacientes moribundos, incluidos niñas y niños, logró sistematizar la Tanatología como una disciplina que trabaja el duelo de las personas para ayudarlas a liberar sus miedos, preocupaciones, angustia y hasta sufrimiento, tanto a los que experimentan una pérdida, como a sus seres queridos.

El avance de la tanatología ha sido muy grande en los últimos años; se han identificado y enumerado las etapas del duelo y la presencia de los signos, síntomas y emociones que las acompañan, detectado aspectos y circunstancias que generan complicaciones en alguna de estas etapas, también se ha diversificado en el abordaje según el tipo de población: niños, adultos mayores, familia, amigos y cuidadores entre otros.

La literatura ha crecido al respecto tanto en un nivel científico como en uno de divulgación y difusión. Muchos y muy variados cursos se encuentran disponibles y cada vez más, se habla de la Tanatología y su importancia para la vida de todos.

Sin embargo, la Tanatología aún no cuenta, con metodologías especificas ni modelos de intervención y, aunque a menudo se apoya en la Psicología y en la Psiquiatría, valora y atiende cada caso de manera particular sin recurrir a teorías universales.

Tal vez éste sea el punto más importante de la intersección entre la Bioética y la Tanatología: ambas abordan las cuestiones de manera muy singular porque no hay dos casos iguales ni dos pacientes idénticos, las circunstancias, mecanismos, costumbres, estructuras de cada persona son distintas y, aunque se intenten seguir metodologías para no perder el objetivo central, a menudo las peculiaridades de cada caso nos hacen cambiar de rumbo, incorporar elementos nuevos y, a veces y por qué no, sólo estar y permanecer.

La Bioética y la Tanatología no son ciencias especiales ni superiores, son modos y trincheras desde las cuales a veces se pueden prever acciones, evitar daños y elegir elementos más favorables para el bienestar de la persona pero no siempre, y en esos momentos, sólo queda ofrecer la presencia que acompaña ante lo innegable de la existencia finita que somos.


  • Elizabeth de los Ríos Uriarte
  • Consultora en Bioética. Fundadora de SECOBIE
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