¿Huir o independizarse?

  • Semillas de conciencia
  • Gabriel Rubio Badillo

Tamaulipas /

Si observas a tu hijo adolescente cuidadosamente en su conducta ¿Lo percibes con la madurez y habilidades emocionales para lograr convertirse en breve en un adulto independiente?

¿Podrías considerar que se está preparando para algún día independizarse de casa? ¿O acaso lo que hará será huir de la misma?

La verdadera independencia incluye un desarrollo profundo y avanzado de las habilidades psicológicas y emocionales; no basta simplemente con lograr el sostén económico por sí solo.

La independencia emocional implica que los hijos mejoren de manera significativa la relación con sus padres, dar lo mejor de sí para cerrar un ciclo y superar conflictos emocionales, perdonar lo que tengan que perdonarles y disculparse por sus propias equivocaciones.

Eso no significa que tengan que modificar el carácter de sus padres; simplemente es hacer el 50% que les corresponde sobre la calidad de la relación, para tender un puente de acercamiento hacia ellos.

Al final, la vida no nos evalúa sobre lo que hicieron los demás; simplemente sobre lo que hicimos nosotros en el porcentaje que nos tocaba. Si fuimos o no agradecidos con nuestros padres.

Un hijo que no logra esa independencia y madurez emocional en la relación con papá y mamá, estará condenado indefinidamente a repetir los mismos conflictos con sus parejas a lo largo de la vida.

Si no sanamos la escena y la historia original con nuestra familia, no es posible desarrollar vínculos sanos y profundos con otras personas. La naturaleza no da saltos; la evolución es gradual y en etapas.

Pudiera darse el caso incluso, de que un hijo que logra madurez emocional, tenga unos padres cuya personalidad sea terriblemente caótica. Pero si el hijo logra amarlos y aceptarlos con todo y sus fallas sin engancharse en los conflictos con ellos, la madurez emocional se habrá logrado. Por él no habrá quedado.

La falla ante la vida sería solamente de sus padres. Una pregunta importante es, si estamos dándole a los hijos las herramientas para construir esa madurez desde que son niños.

Tenemos largos 20 años para sembrar las mejores semillas en ellos… después será tarde. Los consejos solo entrarán a su cabeza si ellos lo admiten.


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