Gil no quisiera ponerse pesado, pero la misión de Artemis II no lo emociona como a muchos de sus amigos que miran con estupor las fotografías de altísima definición del lado oscuro de la Luna en un sobrevuelo que no ocurría desde hace más de cincuenta años. ¿Quién será el Zabludovsky de esta aventura espacial? Por cierto, decía Borges, no sin ironía, que le asombraba que le llamaran viaje espacial a las naves que abandonaban el planeta, como si no todos los viajes fueran espaciales.
Y no es que Gilga desconozca la ciencia y el conocimiento, antes al contrario, los aprecia como a nada en el mundo, pero le apasionan asuntos más terrenales. Cuando apareció la Cuenca Oriental en definición altísima, ese cráter conocido como el Gran Cañón que ninguna mirada humana había visto, Gamés vio algo así como un estadio derruido por la afición en un juego Cruz Azul contra América. O tal vez y por qué no, una Plaza de Toros donde un matador lunar cortó diez rabos y catorce orejas. A los toros lunares les sobran los rabos y las orejas y los matadores tienen tres brazos con sus tres manos de seis dedos de cada una.
Total que estamos de fiesta, nomás faltaba que unos amargados nos aguaran el guateque. Gilga sabe que se trata de un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad, ¿dónde ha oído eso Gamés? Por cierto, Gil se enteró de que si usted pesa 100 kilos acá entre los terrícolas, en la luna su peso sería de 16 kilos y medio. El peso y la masa y esas cosas. Qué ligereza, vámonos a la lune (en francais).
Andy y Luisa
Los sobrevuelos de Morena no se quedan atrás. El Movimiento de Regeneración Nacional gastó 27 millones de pesos en la campaña nacional de afiliación que iniciaron en enero del 2025 sus dirigentes, Andy López Beltrán y Luisa María Alcalde, y cuyo objetivo fue agremiar a 10 millones de personas en todo el país. De acuerdo con ese partido, el monto acumulado de gasto por esa campaña, a marzo de 2026, es de 27 millones 159 mil 613 pesos, de acuerdo con el oficio MORENA/CEN/UT/348/2026.
Gilga se enteró de esta cifra nada despreciable en una nota de Jorge Monroy. Ese monto es mayor al que, por ejemplo, el gobierno federal destina este año para los servicios de atención a la salud mental y prevención de las adicciones, cuyo presupuesto asciende a un presupuesto de 18 millones 344 mil 34 pesos. Incluso, el monto erogado para la campaña “Somos Millones. Súmate a Morena”, es 7% mayor al millón 971 mil 43 pesos que invierte este año el gobierno federal para el fomento y promoción de destinos turísticos del país.
Comprar votos
Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán iniciaron en enero del 2025 la campaña para lograr afiliar a 10 millones de mexicanos, una campaña en la que el propio dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Alfonso Cepeda, reconoció haber participado para agremiar a Morena a al menos 1.2 millones de maestros y maestras en todo el país. Echaron mano de spots, módulos de afiliación y métodos de persuasión, ¿quieres dinero?, afíliate.
Explica Monroy que todo esto ocurrió pese a que el artículo 121 del Reglamento de Fiscalización del INE, que es obligatorio para los partidos, establece que los institutos políticos deben rechazar aportaciones o donativos, en dinero o en especie, préstamos, donaciones, condonaciones de deuda, bonificaciones, descuentos, prestación de servicios o entrega de bienes, de parte de gobierno, y las organizaciones gremiales, sindicatos y corporativos.
En febrero del año pasado, durante una reunión con legisladores federales, López Beltrán aseguró que el triunfo electoral de Morena pasa “por estar y mantenernos unidos mediante la apertura y la ampliación del número de personas que puedan participar en los procesos. Nos pusimos como meta afiliar a 10 millones de personas, que corresponde al 38% de los votos obtenidos por nuestro partido (en 2024)”.
Para este proceso, Alfonso Cepeda reconoció en su momento que Morena le entregó a su agrupación gremial 6 mil tabletas para hacer el registro de maestras y maestros a Morena.
Todo es muy raro, caracho. Gamés lo oyó en un elevador: “Cría cuervos y échate a dormir”.
Gil s’en va