Javier Corral y el humor

Ciudad de México /
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Gil todavía no puede creerlo: mediante la reforma al artículo 403 Bis de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, de acuerdo con un boletín difundido este 27 de septiembre, Morena abre la puerta a la censura de memes, sátiras, parodias y caricaturas. Los legisladores de Morena que padecen una seria disociación cognitiva, y Gamés lo dice en serio, afirman que la medida no busca castigar ni el humor ni la crítica política.

A estas horas seguramente se discute la reforma en el pleno del Senado luego de que las comisiones unidas de Justicia, Economía y Estudios Legislativos la aprobaran el pasado 23 de septiembre con 34 votos a favor, 11 en contra y dos abstenciones.

El senador Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia y quien impulsó los cambios al dictamen, ha rechazado en distintas intervenciones que la reforma tenga como propósito perseguir memes o mamas de parodias, dicho hecho sin la menor intención de un albur.

Gil ignora si lo que sostiene Corral son disparates, sandeces o abyecciones, o las tres cosas al mismo tiempo: según él, en este planteamiento, el objetivo exclusivo del artículo 403 Bis es “frenar la suplantación de identidad gubernamental y ciberdelitos, como sitios que se hacen pasar por instituciones oficiales para defraudar a la población”. Por favor, senador, no mezcle la quetiapina con el whisky, lo que usted dice no tiene ni cabeza ni pies, ¿o cómo era?

Y pensar que hubo un tiempo en que Corral parecía un político serio, dispuesto al debate, conocedor de la vida de los medios de comunicación y defensor de la democracia. Pero todo lo que madura se pudre y al parecer ese es el caso de Corral.

En el corral

De acuerdo con su planteamiento, el objetivo exclusivo del artículo 403 Bis es frenar la suplantación de identidad gubernamental, como sitios que se hacen pasar por instituciones oficiales para defraudar a la población.

Otro legislador de Morena cuyo nombre Gamés ha olvidado dijo que “la sanción sólo aplicaría cuando el uso de la imagen gubernamental tenga fines comerciales o busque ‘inducir a error o engaño’ con la intención de cometer un ilícito. La pena, además, bajó de tres-siete años a uno-cinco años de prisión”. Qué generosos.

Es que de veras, no son más miserables porque no son más tontos, o como se diga. Supongamos que un caricaturista dedica los trazos de su cartón del día a Sheinbaum, una crítica mordaz, digamos, que a la Presidenta, o mejor aún, a sus empleados les indigna. El cartonista ha usado una imagen gubernamental y, como es obvio, el cartonista cobra por su trabajo en el medio que lo contrate. ¿Qué hacemos, Corral, estará usted de acuerdo en que ese cartonista sea sancionado con una pena de unos diez meses de prisión? Lo de “inducir a error o a engaño”, sepa la bola qué quiera decir.

Gil le dio dos vueltas al mullido sillón y con el flamígero dedo índice señaló al horizonte mientras decía: a los integrantes de Morena les hierve la sangre y no van a parar hasta censurar y castigar con mentiras y discursos leguleyos.

Del otro lado

Ahora mal sin bien, del otro lado, en la orilla de los moneros y humoristas, de algún modo hay que llamarlos, dedicados al agravio y la infamia, para eso les pagan, ¿qué hacemos con ellos? Las difamaciones a legisladores de la oposición, empresarios, periodistas, a esos sí se les puede agraviar en los canales públicos como el 11, el 22 y el 14, por cierto, sus programas son de pena ajena y propia.

Libertad de expresión

Gil opina: si quienes ejercen el humor, bueno o malo, de allá o de acá, sin incurrir en delitos ya tipificados en los códigos civil y penal, que pinten y dibujen a quienes les dé su regalada gana. Desde luego La Casa de los Mañosos es una basura, ¿los metemos a la cárcel?

Está usted a tiempo, Corral, de admitir que metió la pata al impulsar la censura y amenazar a la libertad de expresión. Perseguir el humor es una tentación por la cual corre el río de la tiranía.

Todo es muy raro, caracho, como diría John Milton: “la censura será principalmente el desaliento de todo aprendizaje y el freno de la verdad”.


Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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