Gil pensaba que las críticas de Salvador Camarena a las gobernaciones de Pablo Lemus eran una exageración. Luego, un día, vio al gobernador con sus pantalones blancos de tubo, debidamente entallados, la botita de ante café, la camisa azul, el peinado crespo impecable. Lemus asistía a un gran acto de gobierno: la inauguración de una tienda Costco. A esto se le llama ser un estadista, meditó Gamés.
Gil tiene amigos que comparan la gran crisis del agua de estos días en Guadalajara con las explosiones del año 1993. El cataclismo afecta también a varios municipios de la zona metropolitana: Zapopan, San Pedro, Tlaquepaque y Tonalá. ¿Dónde se bañará el gobernador Lemus?
Los conocedores del problema del agua afirman que viene de muy atrás, pero lo que viene de ayer es la ineptitud de Lemus para explicar lo que ha ocurrido en estos días, cuándo y por qué; a este teatro, Gamés le llamaría invención obradorista consistente en mentir y desaparecer de la escena.
El problemón de Lemus no tiene solución (ón-ón) en el corto plazo: se suspenderá el uso de las fuentes contaminadas, esto provocará cortes y tandeos (gran palabra) durante seis meses. ¡Seis meses! Gil no resistió la tentación de asomarse al ChatGPT: el tandeo del agua significa que el suministro no es continuo, la autoridad distribuye el agua, por horario, días y zonas. El tandeo, ¡mechachis!
Por si fuera poco, Lemus ordenó caerles a macanazos y bañar con potentes chorros de agua potable a un grupo violento que se infiltró entre los manifestantes que protestaban por las aguas negras. ¿Así o más ineptos? A los que bañaron con chorros potables protestaban por la falta de agua, o mejor, por el agua de mierda que sale por los grifos de sus casas. Es que de veras. De que se acercaban a la Casa Jalisco, ¡coñooo!, pues protege la Casa Jalisco.
Respuesta de la Presidenta
El País informa en una nota de Erika Rosete: la Presidenta ha pedido explicaciones este lunes al gobierno de Jalisco por la represión policial de la marcha de este domingo, donde miles de personas protestaron en contra del agua sucia que sale en sus hogares desde hace meses. “El gobernador de Jalisco tiene que informar sobre este tema. Tienen que informar por qué tomaron esta decisión; que den los nombres de todas las personas detenidas. Nosotros no estamos de acuerdo con la represión (…) No debe haber represión y tampoco manifestaciones violentas, y en este caso particular el gobierno de Jalisco debe explicar por qué utilizaron agua y gases lacrimógenos, si es que los utilizaron, para afrontar una manifestación”.
A Sheinbaum no le interesa que en Guadalajara la población no tenga agua, saca ventaja de los desmanes. Gil piensa: “Para donde te hagas, la cosa está como las aguas negras”.
“La Presidenta, además, ha asegurado que no estaba tampoco de acuerdo sobre la eventual privatización del agua en Jalisco, como baraja el gobierno local como una posible solución a la crisis: hay esquemas de financiamiento que pueden llevar a la operación privada del agua. Eso es lo que nosotros tendríamos que discutir con Pablo Lemus, esos esquemas de financiamiento”. Es que de veras.
Unos minutos después del llamado de la Presidenta, el gobernador de Jalisco publicó un mensaje en video en el que asegura que lo que comenzó como “una protesta legítimamente ciudadana” acabó con violencia derivada de la llegada de un grupo de choque integrado por unas 400 personas que, según ha dicho el gobernador, llegaron a la protesta encapuchadas, armadas con piedras, tubos, martillos, palos con clavos y bombas de gas. Lemus ha explicado que los encapuchados agredieron a las mujeres policías encargadas de resguardar la protesta y la casa de descanso de la tercera edad, ubicada a un lado de Casa Jalisco. “Eso ya no era una manifestación pacífica; se convirtió en un enfrentamiento que duró alrededor de tres horas”. O sea, una batalla campal. Al parecer al gobernador no le informan de lo que ocurre en sus calles.
Verónica Delgadillo
Y a todo esto: ¿hay una presidenta municipal de Guadalajara? Pues a juzgar por la crisis del agua negra no hay alcaldesa. La señora se toma, eso sí, fotografías con un traje sastre muy lucidor. Dirán que Gil anda necio con los atuendos y tal vez sea verdad. Total: no hay alcaldesa y tampoco gobernador. Helas!
Todo es muy raro, caracho, como diría Monsiváis: “La política no sólo es publicidad, también es ornamentación”.
Gil s’en va