Gil medita: Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en un ariete de acero metido en el engranaje del oficialismo. Oh, sí.
La noticia que publicó The New York Times en la cual se afirma que Andy está bajo la lupa de las autoridades de Estados Unidos ha descompuesto todo cuanto ocurre en Palacio Nacional. Una publicación del periódico estadunidense The New York Times revela que al menos dos agencias de seguridad están analizando acusaciones de posibles vínculos de López Beltrán con el crimen organizado y el contrabando de combustible. Los periodistas citan en su texto a “cinco personas con conocimiento directo de las indagaciones de las agencias, quienes hablaron bajo condición de anonimato”, pero señalan que no se han iniciado investigaciones formales del otro lado de la frontera.
Pues la cosa está fea, medita Gil. A la nota del Times agregue usted la casa de Amílcar Olán en Lugano, el amigo del patio escolar, socio de negocios solidarios y jugosos contratos durante el gobierno de Liópez Obrador.
La defensa
Aquí vamos: la Fiscalía General de la República no investiga a Andrés Manuel López Beltrán por los señalamientos de The New York Times. Así lo informó la presidenta Sheinbaum en la conferencia matutina. Oigamos: “Pues que yo sepa, no. Tendría que informar la Fiscalía, pero no tenemos conocimiento de ahí (…) (…) No hay investigación formal, pero tal parece que a lo mejor, me dijeron, que hay unas agencias que están investigando. Imagínense. En el New York Times. Así dice la nota, léala. No está confirmado. No hay investigación formal, pero a mí me dijeron que tal vez a lo mejor agencias de Estados Unidos están investigando. Esa es la nota en The New York Times, de la misma reportera que dijo que se cocinaba fentanilo en una cocina normal de Culiacán, o sea que es imposible. Entonces, así está la nota”. Todo esto lo leyó Gilga en su periódico El Heraldo en una nota de Carlos Navarro y Noemí Gutiérrez. Gil no da crédito y cobranza, la Presidenta afirma que ella no sabe nada, “pues que yo sepa, no”, así, como si estuviéramos en una sobremesa: yo la verdad no tengo idea. Caramba.
Otra defensa
Gil está de plácemes. El senador Gerardo Fernández Noroña se pronunció sobre el encuentro que el reportero Irving Pineda, de Tv Azteca, tuvo con Amílcar Olán en Lugano, Suiza, luego de que el periodista y su equipo localizaran a Olán y buscaran entrevistarlo. Ante esta situación, Noroña cuestionó la insistencia del periodista para obtener declaraciones de Olán y señaló que una persona no puede ser obligada a conceder una entrevista.
A Gil se le ocurre que además de las sanciones a los memes y las mamas (ya, no empiecen), se castigue a algunos políticos de Morena a conceder una entrevista.
En un video difundido en redes sociales, el senador hizo referencia al encuentro entre el reportero y el empresario, además de señalar que Olán se encontraba acompañado de su hijo: “No hay ninguna orden de aprehensión contra él, va con su hijo y el periodista Irving ahí lo va… insistiendo en la entrevista”.
Ah, Noroña, gran cliente de esta página del fondo, se inconformó y planteó cómo debía calificarse la insistencia del periodista para obtener una respuesta, particularmente porque, según señaló, Olán había dejado claro que no quería conceder la entrevista.
Noroña también hizo referencia al momento en que el empresario reaccionó ante la presencia del equipo periodístico y manoteó el teléfono del reportero, hecho que quedó registrado en las imágenes difundidas por Tv Azteca.
Fernández Noroña defiende a Amílcar Olán, a pesar de que ha sido señalado en una amplia denuncia presentada ante la FGR: “No puedes obligarlo a dar entrevista”.
Dicen los que saben que después de esta defensa, Noroña se metió un chupón a la boca e hizo sonar la sonaja de la cuatroté: ¿15 mil francos suizos de renta al mes, ¿le suena? Contratos a mansalva en el sexenio de Liópez, le late, senador? Es que de veras, la vergüenza, ni por el forro la conoce este ideólogo de la cuatroté.
Todo es muy raro, caracho, como diría Shakespeare: “El cáncer repugnante vive en el capullo más dulce”.
Gil s’en va