Gilga no sabía que el expresidente y neoescritor Liópez tuvieron, ambos, una duda gigante cuando, al terminar su obra magna, el prócer de La Chingada preguntó: ¿cómo debe llamarse esta obra, Gloria o Grandeza? Menudo problema de la creatividad.
Por otra parte y parto, Gil leyó la noticia en su periódico MILENIO en una nota de Silvia Arellano y Liliana Padilla: el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ignacio Mier, presumió su libro Pueblo y dijo que fue un obsequio de su amigo el senador petista Gonzalo Yáñez. Felicidades Nacho, no siempre se dan esos regalotes. Gilga ya lo sabía, el nuevo libro del expresidente se vende como pan frío y se regala entre los diputados y senadores como pan de muerto. Los legisladores acarician la portada como si fuera un hermoso perro: venga, tranquilo, pat, pat.
En esas páginas, los legisladores se enterarán de doscientos años de historia de México: “Me lo regaló el senador Gonzalo Yáñez, lo cual se lo agradezco mucho”, dijo Mier sobre el obsequio del senador petista.
No había llegado aún a librerías, pues la obra huele a tinta fresca, pero ya el libro circulaba entre los integrantes de Morena. En entrevista, el senador Yáñez informó que fue una persona “vinculada” con la editorial quien le consiguió los libros. Ah, caracho, ¿mercado negro? Asimismo, informó que, tras conservar un ejemplar, regaló otros 19, con un costo de 678 pesos cada uno, a las siguientes figuras: Ignacio Mier, Gerardo Fernández Noroña, Verónica Camino, Margarita Valdez, entre otros.
No se lo tomen a mal a Gamés, pero la noticia no asegura que estos legisladores sepan leer, la verdad. Ya, está bien, un chiste ofensivo. El petista Gonzalo Yáñez gastó casi 10 mil pesos en libros. Según los datos que proporcionó el legislador González Yáñez, los 20 ejemplares tuvieron un costo total de 9 mil 960 pesos. Pues la verdad, esto lo va a saber el expresidente de Palenque, ¿diez mil miserables pesos? Qué tacaño.
Adán, lector generoso
Por su parte, el morenista Adán Augusto López también regaló algunos ejemplares. El año pasado, como coordinador de la bancada morenista, obsequió a sus compañeros sus buenos libros al enviar como regalo de Navidad cajas con ejemplares de la obra mayor: Grandeza.
En dicha ocasión (gran fórmula: dicha ocasión), entregó cerca de 20 libros por senador, lo que implicó un costo de más de 5 millones, recursos que el exsecretario de Gobernación aseguró que salieron de su bolsillo. Pues tiene bolsillos de payaso, sin fondo. Este es de los buenos, caray, cinco millones de Grandeza: abrázame, hermano.
Te voy a cambiar el nombre
Desde Palenque, el expresidente explicó que originalmente (enque-ente-ente) había pensado titular a su obra como Gloria, pero finalmente optó por Pueblo. Los grandes autores muchas veces dudan acerca del título de sus obras. Así le ha pasado a Liópez. La verdad, Gil le habría puesto Gloria. A Gilga le viene a la mente la canción de Joan Sebastian, “Secreto de amor”, venga: “te voy a cambiar el nombre…”, y así.
Finalmente, entre las figuras que ya traían un ejemplar del libro se encuentra el senador sin partido político, Enrique Inzunza. ¿Y quién es él, a qué dedica el tiempo libre? Gil anda musical. Compren libros de Liópez, no dejen, regálenlos, sigan.
Ahora mal sin bien, un libro de 700 páginas de historia de México escritas por los escritores fantasmas de Liópez ¿valen algo? No nos engañemos: basura histórica. ¿O de verdad ustedes creen que el expresidente es un historiador?
Andy y Amílcar, amiguitos
Gamés se enteró en Aristegui Noticias: el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, negó que actualmente exista una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera relacionada con el empresario Amílcar Olán y Andrés Manuel López Beltrán, al no existir una indagatoria al respecto en la Fiscalía General de la República.
Amador respondió así a la pregunta de la senadora panista Mayuli Martínez Simón, quien cuestionó al funcionario sobre el manejo de recursos públicos y pidió explicaciones sobre presuntos actos de corrupción, tráfico de influencias y asignación irregular de contratos.
Desde luego, la senadora panista no obtuvo respuesta.
Todo es muy raro, caracho, como diría, Lichtenberg: cuando un libro y una cabeza chocan y suena hueco, ¿es siempre por culpa del libro?
Gil s’en va