Claudio XXX González regresó de la Narnia derechueca para decir lo de siempre, que esto es una dictadura y que hay que sacar a Morena de Ciudad de México. La cosa es que lo que espetó con el tumbao que tienen los losers al lloriquear, no incluyó ni un mendrugo de propuesta su plan que, en todo caso, está basado en sus frustraciones y rencores infinitos. Dicen, a mí no me consta, que su apá todos los días le da su jalón de orejas por inútil.
Mientras la ultraderecha nativa y fachistrolla se empeña en mover noticias más falsas que la frase favorita de Calderinflas (“¡Me dueles México!”), como esa de un medio muy que empieza con R y termina con A, que el 30% del país está dominado por el crimen organizado, pero sin ofrecer un solo dato duro, Clara Brugada en el segundo año de su gobierno construye un encendido, emotivo y claro discurso poblado de información dura y verificable sobre su trabajo en Ciudad de México.
Mientras la derechairiza se basa en hechos irreales para afirmar que hay una Ley Antimemes (una ley antimemes que no habla de memes, jajajajajajaja), la Jefa de Gobierno extiende un nutrido manto de logros, desde la proliferación de Utopías, el crecimiento de las redes de transporte, la baja importantísima de crímenes de alto impacto, el apoyo a la vivienda popular y la lucha contra la gentrificación, respaldo a la gente a través de programas del bienestar.
Así, en tanto Kinky Téllez aseguraba que tenía 250 mil firmas en contra de la supuesta Ley Antimemes, lo único que ofreció fueron dos guangas lonas (no se rían), uno puede trasportarse en nuevos camiones eléctricos, caminar por calles seguras, mirar el mundo desde el Cablebús que es una maravilla, recorrer los pasillos del Jardín Flotante Tlallipan o dejarse llevar por el Tren ligero.
Podrá salir la opo a soltar sus homenajes de Cerimedo y al Bloque Negre en forma de fake news, y hacer drama por la cabeza hueca de Caldedrink (mientras pelusean al proletariado), pero en las calles de Chilangolandia brillan por su ausencia apocaliphits que tanto anuncian alazrakos, brozos, michas y krauzes que viven en sus jaulas de ogro, digo, de oro.
Alega la opo que esta es un dictadura, pues qué rara dictadura en una ciudad de libertades, sin represión ni persecución ni desapariciones forzadas, y donde se respetan los derechos de todas las comunidades, a diferencia de la Dictadura Prianista que primero madreaba y nunca averiguaba.
Claudio XXX, frente a Clara, es un enanito del tapanco.