Así gritaban los estudiantes franceses en las manifestaciones en el 68, que también fueron reprimidos por el gobierno de manera brutal igual que en el 68 mexicano, que tanto añoran Calderón, Krauze y los alazrakos. Y al final quedó una frase en un muro parisino: “Burgueses, no entienden nada”, y siguen sin entender, porque se pusieron trumpistas y fachos y se creían invencibles. Para su mala pata, ahora Trump va más en caída libre que el PRIcámbrico temprano. Está tan out el pelos de Barbie que hasta los candidatos republicanos me lo pelusean porque los desprestigia.
Justo cuando se creía que todo estaba perdido y que los fachos de Facholandia tenían el camino libre trepados en las granjas de bots de Cerimiedo y el bloque negre y las iglesias pentecostales que son un costal de mañas ultraderechosas, los jóvenes en Brasil tomaron las calles para impedir que el fachonepobaby Bolsonaro cumpla su cometido de entregarle Brasil a los satanyahus como hizo Milei. Y ahora mismo la chaviza argentina defiende la patria que quiere malbaratar el presiduende, al mismo tiempo que lucha por la educación pública.
En Grecia, la banda fue a mentarle su jefecita a Marco Turbio, que dice que EU nunca ha intervenido en ningún país, ni lo volvería a hacer. Sólo le cree el Huero Castañeda, afiliado a la Loka Academia de Miramones, que con Krauze quiere que le den otro Nobel de la Paz a su Donald.
Hay resistencia en la Generación Z de a deveras, no la de los ayuwokis del tío Pinchi.
Ahí está el Madrid embravecido por los abusos gentrificadores de la Ayuso (inspirada por el cártel inmobiliario del PAN), el PP y Vox, que orillaron a la muerte de Maricarmen Abascal, símbolo de la lucha contra los fondos buitre. La Plaza del Sol está tomada para defender el derecho a la vivienda y la soberanía.
Los provocadores aparecen en las movilizaciones para agredir y hacerse las vístimas portando la bandera de Satanyahu, que simboliza el intervencionismo, el genocidio, la manipulación mediática y la barbarie tecnofeudal.
De Bucarest a Berlín, de París a Madrid, Bilbao y Valencia, los jóvenes resisten a los granaderos cuya hiperviolencia debe tener muy excitados a los prianistas. Al parecer, que en las escuelas se hay prohibido el uso de celulares y tabletas llevó a los jóvenes a reflexionar, a intercambiar, a repensar el mundo sin la vigilancia de los algoritmos, y a reconocer que es tiempo de echar a empellones a las mascotas caninas favoritas de Trump.
¡Exigid lo imposible!