El Travieso Arce Mancilla hizo lo que tenía que hacer, defender como El Maromero Páez a su jefe de jefes de quienes le auguran una estancia junto con el huachikuleid Ruffo Appel y el chico de los videos, Aguirre Rivero. Se subió al ring para demostrar que los debates parlamentarios serán a madrazos o no serán.
Lo mejor fue ver al muchacho chicho de la lengua gacha recorrer todo el espectro mediático, haciéndose la vístima como cuando acusaba al Noroñas de haberle magullado los nudillos con su cara y arruinarle las botas piporras a su domador. Lo que se vio raro es que se haya vestido para su gira mediática como muñecón de ventrílocuo con su tacuchito color borgoña como de chambelán. Lo malo es que le quedaba tan ceñido a mi Charly, que se diría que iba a sacarle el ojo a alguien de un botonazo.
Claro, también se podría interpretar que quería parecerse a su héroe del momento, Abefacho Espriella, típica mascotita de Trump, que antes de salir a apoyar a los colombianos primero se acicala cual chachín, como galán de balneario, oloroso a Agua de colonia Sanborns. Y luego la party, mientras bajo los escombros muchas víctimas viven horas de angustia. Bueno, ni mi licenciado Peña que era la frivolidad encarnada, ni Miguel de la Madrid que era un inútil se hubieran atrevido a tanto en una emergencia telúrica (donde quiera que esté, debe estar muy orgulloso de que el orgullo de su nepotismo, Enriquito, al fin va a trabajar en algo, aunque sea en un programa chafa de concursos).
Eso sí, Abefachito lo primero que hizo fue pedir prestado como harían los del PRIAN y luego negarles la entrada a los topos mexicanos que dizque porque no tenían el ISO 9000 de los Satanyahus. El Topo Mayor mandó a lavarse la naylon al gobierno colombiano, alegando que no venía a hacer politiquería ni es diplomático, y se puso a salvar vidas.
El momento cumbre de Mancilla-Espriella fue ponerse como orco en primavera cuando Maca Carriedo le cuestionaba su actitud violenta mientras pasaba de orco a urco. Fue divertido verlo asegurar que estaba tranquilo con la cara de rabia de Diego Fernández de Cipayo. Bueno, es que todo se parece a su dueño.
Y es que en el partido tricolor andan muy estresados, pues ya sienten peligros en el callejón y sólo los defienden quienes, como la Micha, luego luego los pasan a la caja a dejar sus contribuciones. Y el tío Pinchi que lamentaba que Mancilla no hubiera madreado más al morenista Arturo Ávila.
Ya denles, como diría Mafalda, su Nervocalm.