En las semanas por las que vivimos hoy, en la Organización de las Naciones Unidad -ONU-, están invitados los jefes de Estado de todo el mundo a expresar su pensar sobre los más grandes problemas del mundo.
Cada uno se expresa como puede, ya por reglamento a ninguno se le puede impedir que señale lo que cada jefe siente que sea un problema grave, a partir de su realidad nacional hasta su visión sobre los graves problemas del mundo.
Por la alta tribuna internacional, hay que ser cautelosos en lo que se dice, pero hay que actuar con libertad ya que se trata del bien común, a nivel internacional, promovido por cada jefe de Estado.
No por ser tan importante la tribuna internacional todos emplean con dignidad el espacio.
Las grandes potencias militares, al interior de la ONU, forman parte de un pequeño grupo al que se le ha concedido un derecho de “veto”, de que lo más claro que se sabe, es que abusan en asuntos muy serios, como el cambio climático, las guerras injustas.
Por los prepotentes, ahí la voz de la democracia se estrella.
En estos tiempos a la humanidad le duele mucho el que se quiera exterminar a los pueblos débiles, el cambio climático, el uso abusivo de la inteligencia artificial, la mentira como arma policía, el destrozo de las democracias, la eliminación de jefes de Estado, el asesinato en el océano Pacífico, por parte de Estados Unidos, de pescadores, de pequeñas lanchas con la acusación de ser portadoras de droga, sin prueba alguna, los bloqueos a las naciones pobres para dizque lograr que se revelen contra sus jefes de Estado, etc. Todo esto se dice y más, pero basta que un poderoso haga valer su “veto”, para anular bienes internacionales.
A esto se añade el silencio, la pereza moral a intelectual de cada uno, a la indiferencia que son factores que también matan.
Las circunstancias mundiales actuales tienen las características de una prueba, que si la superamos nos conducirá por una autopista moderna de muchos carriles donde todos podamos transitar con la velocidad que queramos y admirando el paisaje que nos proporciona el transitar por el mundo.
Otro mundo es posible, dicen algunos futurólogos, y ya sabemos que al momento actual unos cuantos babosos nos lo están impidiendo, como promotores de guerras con mentiras, con instrumentos modernos de comunicación.
Urge una revisión de criterios morales que influyan en el saneamiento del mundo, ya que si no somos diligentes en aplicarnos en tareas sanas, nos llevará la corriente por atarantados, ya que no hicimos a tiempo lo que deberíamos haber hecho bien.