La trampa neoliberal de los derechos humanos

Ciudad de México /

La reforma del año 2011 a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos significó un nuevo paradigma del orden jurídico en México en el cual se hace prevalecer sobre todo tipo de normas jurídicas a los derechos humanos establecidos en la referida Constitución y en todos los tratados internacionales sobre derechos humanos de los que México sea parte.

¿Quién podría oponerse a tan elevado anhelo? ¿cuántas personas han perdido hasta la vida por defender el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad, o a un desarrollo sustentable? ¿Cuál es la trampa entonces? ¿por qué es una trampa neoliberal?

Sabemos que lo que caracteriza al sistema neoliberal es el dominio de las grandes corporaciones transnacionales sobre el Estado y la sociedad civil. En un sistema neoliberal el Estado se hace a un lado abandona su responsabilidad de ver por el bienestar de la población y deja en funciones a las reglas dictadas por el mercado controlado por las grandes corporaciones transnacionales provocando una gran desigualdad y deterioro del medio ambiente.

La trampa consistió en mencionar en el artículo primero de la Constitución que: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.”

Se puede notar que se hizo mención a todas las personas y no sólo a las personas físicas sino que incluyó a las personas morales, es decir, incluye a las corporaciones transnacionales que dominaron durante todo el período neoliberal en México hasta le fecha en que el Estado, como esfuerzo colectivo, intenta recuperar su liderazgo y presencia.

Esta reforma brindó a las corporaciones la mayor protección posible la cual debería ser sólo destinada para los seres humanos en cuanto auténticos titulares de derechos humanos.

No nos confundamos, los derechos humanos son de los humanos y es necesario distinguir derechos humanos de derechos fundamentales que puede establecer la Constitución en favor de todas las personas físicas o morales. Un ejemplo muy claro de esta distinción entre derecho fundamental y derecho humano lo brinda el sistema legal norteamericano en donde reconocen en su Bill of Rights el derecho a portar armas como un derecho fundamental, pero claramente no es un derecho humano.

Los derechos humanos tienen tres características, son solamente los más esenciales, son en principio reservados a los seres humanos y tienen que estar contemplados en normas de carácter internacional. Así la Convención Americana de Derechos Humanos establece en su artículo primero segundo párrafo:

“Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.”

En esto consiste la trampa y el engaño neoliberal, el querer arropar a corporaciones transnacionales con derechos humanos que como hemos repetido corresponden sólo a los seres humanos. De hecho, hoy en día son las corporaciones uno de los sujetos que más violentan los derechos humanos de los seres humanos en tanto que contaminan el medio ambiente al grado de hacer peligrar la vida humana en la tierra, y explotan en muchos casos a las personas, pagando salarios muy reducidos y arrebatándoles fuentes de empleo, pues es sabido que desplazan a los pequeños comerciantes.

Cuidado, los derechos humanos y su protección son de los seres humanos, no de las enormes corporaciones de hoy en día.

*Profesor de la Escuela Internacional de Derecho y Jurisprudencia.

  • Jesús Torres Gómez
  • Notario 224 de Ciudad de México y fundador y profesor de la Escuela Internacional de Derecho y Jurisprudencia.
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