Narra la historia de una rueda a la que le faltaba un pedazo, pues habían cortado de ella un trozo triangular. La rueda quería estar completa, que no le faltara nada, así que se fue a buscar la parte que había perdido.
Pero como estaba incompleta y sólo podía rodar muy despacio, reparó en las bellas flores que había en el camino, charló con los gusanos y disfrutó de los rayos del sol.
Encontró montones de piezas, pero ninguna era la que le faltaba, las hizo a un lado y prosiguió su búsqueda.
Un día halló una pieza que le venía perfectamente. Entonces se puso muy contenta, pues se sintió completa, que nada le faltaba. Se colocó el fragmento en el cuerpo y empezó a rodar. Volvió a ser una rueda perfecta que podía rodar con mucha rapidez. Tan rápidamente que dejó de ver las flores y charlar con los gusanos.
Cuando se dio cuenta de lo diferente que parecía el mundo cuando rodaba tan aprisa, se detuvo y dejó en la orilla del camino el pedazo que había encontrado... y se alejó rodando lentamente. Autor anónimo.
Amigo lector, el tiempo corre tan aprisa que pasamos los días inmersos en un inagotable cúmulo de problemas, esclavizados por una rutina que nos apabulla y un egoísmo que nos ciega. Anteponemos el tener al ser y la imagen a la dignidad. Olvidamos que no es el mundo el que mueve a las personas, sino que somos las personas las que movemos el mundo.
Si bien no existe un instructivo ni la receta mágica para lograr el buen vivir, todos somos libres de elegir entre el amor y el miedo al compañero de nuestro viaje.
Entienda que libertad no significa elegir lo que le sucede, sino cómo responder a lo que le ocurre. Por ello, antes que cuestionar a otros sobre lo que deben de hacer con su vida, pregúntese a usted mismo. Piense muy bien en lo que quiere y fíjese mejor en lo que hace.
Piense que en la vida, como en un juego de naipes, para ganar, cada cual juega lo mejor que puede con las cartas que le han tocado, quien insiste en jugar no con las cartas que en suerte tiene, sino con las que cree tener: Necesariamente perderá.
Contemple su alrededor y ante tanta grandeza, pregúntese: ¿Vale la pena tan solo seguir SOBREVIVIENDO? ¿Qué opina?_