Acapulco y Salgado Macedonio

Ciudad de México /

El cartujo ignora si son ciertos los rumores, las notas y los libros sobre la relación de Félix Salgado Macedonio con los Beltrán Leyva, durante su gestión como presidente municipal de Acapulco. No sabe si recibía sobornos de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, como afirma una conocida columnista, o de algún otro personaje de igual ralea. Al parecer, no existen evidencias documentales al respecto, aunque sí un montón de anécdotas y testimonios de presuntos testigos, algunos de ellos escudados en el anonimato.

Entre el 1 de diciembre de 2005 y el 31 de diciembre de 2008, Salgado Macedonio gobernó Acapulco. Fueron tiempos de inseguridad y violencia, como lo son ahora. Asiduo misionero en el puerto, el monje supo del terror de taxistas, comerciantes, restauranteros y hoteleros ante la alta probabilidad de ser reiterados blancos de la delincuencia. Diversos cárteles se disputaban la zona con inaudita saña y Acapulco se convirtió en una de las ciudades más peligrosas de México, es decir, en una de las más peligrosas del mundo.

La mala fama persigue a Salgado Macedonio, cuando pretendió convertirse en gobernador de Guerrero, le llovieron acusaciones de mujeres agraviadas. Pero nada le hace mella, ni sus excesos ni su frivolidad ni su prepotencia. Por eso no sorprende, aunque sí indigna, su nombramiento como presidente de la Comisión Especial para el Seguimiento de la Reconstrucción de Acapulco, creada el pasado miércoles por el Senado de la República. En un lugar donde es juez y parte, donde su obediente hija ha mostrado absoluta incapacidad como gobernadora, El Toro Salgado Macedonio estará por ahora al frente —el cargo es rotatorio— de un órgano colegiado cuyo propósito es “solicitar la información que considere pertinente, llamando a reunión, cuando lo estime necesario, a las autoridades federales y locales competentes, de conformidad con el marco normativo aplicable”, es decir, pura faramalla mientras en Acapulco y Coyuca de Benítez el gobierno federal siembra esperanzas en una impecable estrategia clientelar: alargar los problemas hasta la proximidad de las elecciones.

Querido cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.


  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
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