Clara Brugada y las caricaturas

Ciudad de México /

En la pantomima política, el cartujo se mortifica con actitudes de perdedores como Marcelo Ebrard, tan inteligente, tan preparado, tan ridículo. Instalado en su eterna soberbia, no se da cuenta de lo absurdo de sus pretensiones dentro de un movimiento donde —por ahora, cuando menos— la propia Claudia Sheinbaum es una disciplinada bastonera, como ha evidenciado el nombramiento de Clara Brugada como virtual candidata a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a pesar de su amplia derrota en la encuesta donde se midió conOmar García Harfuch, quien aceptó sin chistar el tongo negociado por su científica manager.

Todos deberíamos reflexionar sobre la certeza de Javier Mallarino, personaje de la novela Las reputaciones (Alfaguara, 2013) de Juan Gabriel Vázquez: “La vida es la mejor caricaturista. La vida nos labra nuestra propia caricatura”. El viejo monje ve su caricatura reflejada en el espejo y se espanta. ¿Cómo verá la suya Marcelo después de sus reiteradas rutinas para doblarse sin esfuerzo a pesar de su abultado abdomen? Pudo, tal vez, llegar a donde algún día soñó, pero se conformó con ser un fantoche, como tantos otros en este tiempo de impostura y con “una especial querencia por lo abyecto”, como dice el filósofo español Jorge Freire en la revista ethic. ¿No fue, por ejemplo, abyecta la manera como Clara Brugada se hizo del poder en 2009 en la entonces delegación Iztapalapa, solapada por el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard? Dócil como ha sido siempre, Ebrard aceptó la voluntad de AMLO y la propuso para sustituir al patético “Juanito”, quien ganó la elección bajo las siglas del PT y luego renunció para cederle el paso a Brugada, quien desde 2018 y hasta hace unos días volvió a gobernar Iztapalapa. Los pregoneros fifís del régimen destacan de su gestión el buen proyecto comunitario de las “Utopías” y la renovación del alumbrado público en varias colonias, pero soslayan —por ignorancia o conveniencia— la inseguridad, el pavimento destrozado en muchos lugares desde el sismo de 2017 y la perenne falta de agua. Problemas quizá menores, para quienes no los padecen.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.


  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
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