Claudia y Marcelo, en la fiesta de Elena

El Santo Oficio

José Luis Martínez S.

José Luis Martínez S.
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En la celebración por los noventa años de Elena Poniatowska, el mediodía del jueves, en la sala principal del Palacio de Bellas Artes Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, los tres principales aspirantes a la candidatura presidencial para 2024, estuvieron en

primera fila.

Un día antes, al salir de Palacio Nacional, un supuesto simpatizante de la jefa de Gobierno increpó al titular de Relaciones Exteriores, quien se disponía a responder inquietudes de un grupo de reporteros. “Eres neoliberal, Ebrard; eres neoliberal, Ebrard”, vociferaba el individuo. Incómodo, el funcionario le contestó: “Ya desahogaste tu sueldo. ¿Ya nos vas a dejar hablar? “Perdónenme, perdónenme. Ay qué cosa tan…”, comenzaba a decir a los periodistas cuando otra vez el hombre embistió con lo mismo para concluir: “Estamos con Claudia Sheinbaum, ella sí es antineoliberal”. “No, pues sí se nota. Ay, ¡qué cosa!”, dijo Marcelo.

Sheinbaum registró el hecho y al hacer uso de la palabra en Bellas Artes, al saludar a los presentes, omitió el nombre de Ebrard, metiéndolo en un paquete con “otros secretarios”. Dio un buen discurso sobre la obra y el compromiso social de la homenajeada, pero también dio una muestra de las fisuras en el gabinete presidencial.

Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), llevó la representación de López Obrador, en su intervención recordó los días oscuros del gobierno de Felipe Calderón, con sus miles de muertos. Como es de suponer, evitó mencionar las escandalosas cifras de feminicidios, homicidios y desaparecidos en la actual administración, temas de los cuales, diría Elena Poniatowska a los reporteros, “es importantísimo” hablar.

Con todo, la reunión en Bellas Artes, conducida con sobriedad por Javier Aranda Luna, fue conmovedora, por la alegría de Elena y el cariño de tanta gente, por el emotivo discurso de Marta Lamas y el sentido del humor de María Teresa Priego, quien la llamó “palabrera milagrosa”. Fue un gran y merecido homenaje a una escritora, para muchos, entre ellos el cartujo, verdaderamente entrañable.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

José Luis Martínez S.

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