El tuit inútil y el paraíso perdido

Ciudad de México /

De niño, el cartujo soñaba con Acapulco. Lo veía en las películas y lo ilusionaba un anuncio en TV: “Hotel Papagayo, cien pesos: tres días y dos noches, todo incluido”. No tenía cien pesos, pero eso no le impedía soñar con el sol, la arena, los yates, las muchachas hermosas. Nunca fue al Papagayo, diseñado por el arquitecto Francisco J. Serrano frente a la playa de Hornos, pero desde la adolescencia conoció y se enamoró de la Bahía de Santa Lucía, donde años después vería el esplendor del Acapulco Dorado, con los restaurantes y las discotecas de la costera Miguel Alemán en movimiento perpetuo.

Son muchos recuerdos, décadas de recorrer todos los rincones de ese puerto de inocultables altos contrastes, de disfrutar sus días y sus noches, de compartir con los acapulqueños “la dicha inicua de perder el tiempo”, como dice el poema de Leduc, de mirar el mar y escuchar sus murmullos. Por eso duele tanto su paisaje en ruinas.

El día después del enloquecido paso de Otis, Jennifer Clement, terca amante del puerto, autora de Ladydi, novela donde aborda la violencia contra las niñas en la sierra de Guerrero, dominada por el narco, envió este mensaje: “Ay, José Luis, nuestro querido Acapulco”. “Sí, es una tristeza”, le respondió contrito el monje. “Nuestro querido Acapulco”.

Las imágenes de la destrucción son contundentes y el trabajo de los reporteros, entre ellos los excepcionales enviados de MILENIO, ha sido ejemplar. Por ellos nos damos cuenta del tamaño de la desgracia, sobre todo, como siempre, para quienes menos tienen. Por eso resulta más indignante, si es posible, el cinismo de los defensores de un gobierno pazguato en la toma de decisiones para auxiliar a la población, pero al mismo tiempo abusivo al marcar con su logo cajas con ayuda enviada por particulares. La historia los juzgará, y algún día alguien recordará con rabia el tuit inútil enviado por AMLO como advertencia de la llegada de un huracán categoría 5, cuando lo prudente habría sido una oportuna alerta de radio y televisión por cadena nacional. Pero a pesar de tanta insensatez, de eso no hay duda, Acapulco renacerá.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.


  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
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