Espantan en Palacio Nacional

Ciudad de México /

En su libro Koljós (Anagrama, 2026), Emmanuel Carrère hurga en sus raíces familiares para rendir homenaje a su madre, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse (París, 1929-2023), primera mujer en liderar la Academia Francesa. Ella provenía de la nobleza georgiana y sus padres, como tantos aristócratas, se exiliaron al triunfar la Revolución de Octubre. En su recorrido, Carrère menciona una frase de Yuri Piatakov, amigo de Lenin, quien señalaba: “Un bolchevique, si el Partido le dice que el blanco es negro y que el negro es blanco, no debe creer lo que ven sus ojos, sino lo que el Partido le dicta que vea”.

Así ha sucedido en México con los siervos del poder del PRI y el PAN, así pasa ahora con la feligresía de un movimiento poblado de contradicciones y embustes. Para muchos, López Obrador continúa siendo paradigma de un político sin mácula. No importan sus miles de mentiras ni sus trágicos fracasos; no acabó con la corrupción, como prometió, ni con la impunidad, ni con el desabasto de medicinas, ni con la violencia, ni mejoró la educación, y sus obras “insignia” son un desastre. Pero él sigue en su pedestal mientras en Palacio Nacional afirman proseguir con su “legado”, aunque no sea del todo cierto, como ejemplifica el abandono de la política de los abrazos nefandos.

Otras de sus enseñanzas, sin embargo, subsisten, entre ellas la manipulación de la historia. Sus prosélitos se hincan ante los postulados de Grandeza (Planeta, 2025), presunto homenaje de AMLO a las culturas originarias (de la cuales todos nos sentimos orgullosos); gracias a ellas, dice: “los mexicanos de hoy somos libres, fraternos, trabajadores, honestos y felices”. Al mismo tiempo lamenta los males ocasionados por la Conquista. Sin cuestionar sus ideas, el cartujo pregunta: ¿sin la Conquista —atroz, sin duda, como todas— y sin la Colonia, existiría México?

Quizá para ser coherentes en la 4T, el Ejecutivo federal debería asentarse en una zona arqueológica y no en el edificio cuya construcción ordenó Hernán Cortés en 1522 y fue sede del poder virreinal. Ahí espantan, sobre todo desde el sexenio pasado.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.


  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
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