Libres y felices

Ciudad de México /

El pasado se instala en el pensamiento del cartujo, y de ahí no se mueve. En vísperas de la marcha por el Día Internacional de la Mujer, al observar el poderoso blindaje de edificios históricos en el Zócalo, rescata uno de sus apuntes de 2019: “Las mujeres han emprendido, desde hace largo tiempo, numerosas protestas, la mayoría pacíficas, otras con brotes de furia, ninguna infundada. La ola feminista se ha vuelto incontenible en todo el mundo. En México, ante sus reclamos el presidente López Obrador les ha pedido que no pinten las paredes de Palacio Nacional”. Esa era una de las mortificaciones del gran humanista, quien, en el primer año de su gobierno, según cifras oficiales, vio incrementarse escandalosamente la violencia sexual y física contra las mujeres con delitos como acoso, hostigamiento, abuso y violación. Sin considerar los feminicidios y las desapariciones con fines de trata. Pero la sede del Ejecutivo era sagrada y debía protegerse, como ahora en el flamante segundo piso de la 4T.

La marcha de mañana será resguardada por 400 mujeres policías, ¿quién las defenderá a ellas de las acciones criminales del llamado bloque negro, si acaso aparece? No es segura su presencia ante la proximidad del Mundial, cuando incluso sus patrocinadores calculan la imprudencia de echarle más leña a la hoguera de un país inseguro y violento, pero todo puede suceder.

En su discurso de toma de posesión, el 1 de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum dijo: “Por primera vez llegamos las mujeres a conducir los destinos de nuestra hermosa nación. Y digo llegamos porque no llego sola, llegamos todas”. Mencionó a heroínas famosas y anónimas, a las abuelas, a las madres, a las hermanas, a las hijas, a las nietas, a las amigas, para rematar: “Llegan ellas, todas ellas, que nos pensaron libres y felices”.

Quienes no llegaron fueron Kimberly Joselin Ramos ni Karol Toledo, estudiantes de la UAEM, tampoco Ana Karen Mute, una joven del Estado de México. Las tres asesinadas en días recientes. Ellas, como tantas otras mujeres en nuestro país, no pudieron alcanzar sus sueños ni ser “libres y felices”.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén. 


  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
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