Si les digo que desde que empezó el conflicto contra Irán la inflación se ha presionado al alza, nadie se extrañaría. Es así. Por desgracia, un insumo tan importante y tan vinculado a la economía real termina impactando los precios. La consecuencia natural es que también las tasas de los bonos se presionen y suban, ocasionando temporalmente minusvalías a algunos inversionistas que, desde mi punto de vista, les conviene aguantar con paciencia y no tomar pérdidas, ya que se trata de inversiones de largo plazo.
El tema es global. Esta situación ha mantenido hasta ahora en pausa a la mayoría de los bancos centrales y, en algunos pocos casos, incluso algunos han bajado las tasas de interés, como es el caso del Banco de México. La preocupación detrás de todo esto es muy sencilla: eventualmente pueden verse obligados a volver a subir la tasa de referencia.
Por otro lado, comentar que la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping se llevó a cabo en muy buenos términos. Por ambas partes existió voluntad y cordialidad. Los temas principales fueron el conflicto en Medio Oriente y la importancia de mantener abierto el estrecho de Ormuz, así como la búsqueda de soluciones. También hablaron sobre Taiwán y el rol que jugará Estados Unidos en caso de una escalada entre China y Taiwán. En cuanto a la guerra arancelaria, simplemente se mantiene la situación actual: ni mejora ni empeora.
Preocupa también la situación de la industria en México, sobre todo con el tipo de cambio actual. Por cierto, en mi vida había visto que después de una baja de tasas del Banco de México el dólar se debilitara todavía más. La industria nacional enfrenta el raquítico crecimiento local, la informalidad, el dumping y el contrabando; mientras que la industria exportadora con dificultad puede ser competitiva frente a China con un dólar que cotiza en alrededor de 17 pesos.
Esta semana el mercado permanecerá atento tanto al conflicto como a los reportes corporativos. Por cierto, mañana reporta Nvidia, y el consenso espera un muy buen trimestre.