La temporada de reportes financieros vuelve a ser mejor a lo esperado hasta el momento y se espera que así continúe. De hecho, esto ha sido el motor en los últimos días. En Estados Unidos, más de 70 por ciento de las empresas ha superado estimaciones de utilidades para el primer trimestre del año, con crecimientos cercanos al doble dígito en varios sectores. Las utilidades y las ventas han excedido las expectativas.
Empresas como Intel y AMD han excedido, y por mucho, las estimaciones; en ambos casos se han registrado crecimientos relevantes respecto a los ingresos ligados a inteligencia artificial (IA) y a los centros de datos, detonando aumentos de doble dígito en sus acciones.
Esta semana, cinco de las Siete Magníficas reportarán y seguramente marcarán el rumbo del mercado: Meta, Microsoft, Amazon, Apple y Alphabet. En conjunto, estas compañías representan cerca de un tercio del S&P 500, por lo que su impacto en el mercado es determinante.
También se espera para esta semana la publicación de la inflación en Estados Unidos y veremos cómo va permeando la reciente contaminación en los precios. El consenso espera que el indicador se mantenga aún por encima del objetivo de 2 por ciento, con componentes como servicios y energía mostrando mayor persistencia.
Esta semana es además es la junta de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, donde seguramente decidirán dejar la tasa de interés de referencia sin cambios, actualmente se encuentra en un rango de 3.50 a 3.75 por ciento. Más allá de la decisión del banco central, el foco estará en el tono sobre los riesgos y presiones inflacionarias, sobre todo ante el reciente incremento en los precios del petróleo.
En la agenda local, el tema que predomina es la revisión del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El mercado local —bolsa, peso y tasas— descuenta una renegociación y transición muy suave. No estoy tan seguro de que eso vaya a ser así. Las amenazas de Estados Unidos acerca de la imposición de aranceles en el sector automotriz —que representa cerca de 30 por ciento de las exportaciones mexicanas— y otras industrias puede materializarse. Y por absurdo que parezca, no se tratará entonces de un tratado de libre comercio.