La base trabajadora del Seguro Social (IMSS) ha decidido levantar la voz para exigir a su dirigencia sindical, pero también a quienes dirigen la institución, a que pongan orden, la escuchen, consideren seria su postura y dejen de ningunearla y “hasta de despreciarnos”, le dicen a este columnista.
Las y los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, de por si cuestionados por los derechohabientes y la opinión pública, están en franca rebelión, “hartos” de una situación que padecen hace tiempo.
El problema de su gremio a nivel nacional ya se ventila en la prensa nacional, y ha rebotado en Coahuila, donde también sufren del desaire de su comité estatal, encabezado por Anastacio Gómez Moreno (conocido como Dr. Tacho), quien ni siquiera se ha acercado a ellos y, en Torreón, optó por mantener cerradas sus oficinas en la avenida Hidalgo y calle 22. Se dicen traicionados.
En lo que corresponde a la región lagunera, y tras haber destapado en este espacio el robo de medicamentos “controlados” (carísimos), quienes se dicen víctimas “de más arriba”, enderezan sus señalamientos contra la directora de la Unidad Médica de Alta Especialidad 71 (Torre de Especialidades), doctora María Guadalupe Villa González, argumentando que el abuso que hace desde su cargo, es bajo el amparo de Javier Guerrero García, director de Operación y Evaluación, y el apoyo de Jorge Armando Cárdenas Romero, director administrativo de la UMAE, a quien acusan de “dolo intencional”.
En una carta de la que tengo copia, sostienen que ellos tres, pese a tener pleno conocimiento del sobreconsumo injustificado y de las áreas de origen responsables (Médica y Enfermería) del medicamento sustraído, la Dirección General de la UMAE No. 71 ha incurrido en una omisión intencional de sus facultades de supervisión, sanción y corrección, por lo que sus faltas administrativas son graves como servidores públicos, además de más personal (de confianza) del Departamento de Abastecimiento involucrado en la constancia de hechos (18 de agosto pasado) enviada a la Jefatura de Servicios Jurídicos, Departamento Laboral de la Oficina Alterna de Servicios Jurídicos en la subdelegación Torreón, citadas en ese sobreconsumo de medicamento oncológico de alta prescripción que no cuenta con el sustento de pacientes reales que justifiquen su egreso de las farmacias.
“Con fundamento en el artículo 8.º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; los artículos 49, 50, y demás aplicables de la Ley General de Responsabilidades Administrativas (LGRA); así como la normativa interna del Instituto Mexicano del Seguro Social”, denuncian los hechos que ocurren en la Torre de Especialidades No. 71.
Narraron al columnista que es el personal de confianza de Nivel Central de la Coordinación de Abastecimiento el que genera las órdenes de reposición de alto costo y oncológico sin previa revisión de censo de pacientes y justificación por el sobre consumo contraviniendo el programa de Torre de Control del grupo de suministro, exigencia en el Catálogo II.
Toda esta maraña burocrática trastoca y vulnera las directrices que rigen el servicio público (artículo 7 de la LGRA), en particular los principios de disciplina, legalidad, objetividad, profesionalismo, honradez, lealtad y eficiencia.
La omisión es intencional, no salvaguarda los recursos públicos y sí encubre malas prácticas, lo que puede constituir una falta administrativa grave bajo la figura de Desvío de Recursos o Abuso de Funciones.
La dilapidación de insumos de alta especialidad genera un daño patrimonial al Instituto, al tolerar el consumo sin justificación clínica de medicamentos de alto impacto presupuestal.
Según las fuentes, al interior de la institución opera una bien red organizada que sustrae esos medicamentos.
El modus operandi consiste en la emisión de recetas colectivas (solicitudes de medicamentos para hospitalización y servicios auxiliares) que exigen al personal de enfermería que abastece el servicio de quimioterapia (área donde los aplican) de manera injustificada, pues no cuentan los registros de aplicación a pacientes bajo la autorización del responsable del servicio médico, afectando directamente el patrimonio del IMSS y, peor aún, la salud de los derechohabientes.
Esos medicamentos deben ser supervisados y apegados al programa de Torre de Control, Catalogo II y Consumo Promedio Mensual, que extrañamente Nivel Central generó a diestra y siniestra órdenes de reposición para su entrega indebida por parte de los proveedores a la farmacia de la UMAE 71.
Presumen que hay personal directivo en esta irregularidad (acusado incluso de nepotismo) que burla los procesos de control desde el Comité de Farmacia y Terapéutica, y que incurre en la falta de análisis, difusión y evaluación periódica de sus indicadores críticos.
La anomalía alcanza a la Dirección, Subjefas de Enfermería, la Jefatura de la División Médica de Oncología y a la Coordinación de Jornada Acumulada de fin de semana.
En el documento exigen, aparte de una investigación profunda, seria y ética respecto a estas omisiones, que se finquen responsabilidades a quienes elaboraron y elaboran solicitudes atípicas o extraordinarias de medicamentos que han detonado el sobreconsumo en la Torre de Especialidades 71, en especial de las claves 6024 Pertuzumab de 420 mg, 7128 Trastuzumab Deruxtecan 100 mg, 6153 Pembrolizumab de 100 MG, 6193 Atezolizumab de 1200 mg, 5445 Rituximab de 500 mg, 6365 Ustekinumab de 90 mg, 6013 Denosumab de 120 mg, que cambiaron a la clave 7182 (oncológicos y de muy alto costo).
En problema no cede, como tampoco quienes se saben afectados por una corrupción “arriba” y añeja en esta área. Han decidido levantar la voz y denunciar a altos directivos. ¿Hasta dónde llegarán?