Elena Garro y el 68

  • Taller Sie7e
  • Laura Olivia Hernández

Tamaulipas /
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¿El hombre se rescata con la palabra?

Las sirenas de las ambulancias no dejaban de sonar, los jóvenes corrían, algunos zapatos quedaban abandonados en las banquetas, los disparos a quemarropa, el luto y la sangre en la Plaza de las Tres Culturas, en 1968. La frase “2 de octubre no se olvida” aún flota en el ambiente.

Y se van juntando desventuras como en una red de pescadores: Acteal, Ayotzinapa, la guerra sucia, los desaparecidos, los feminicidios. Un cuadro gris de tristeza, injusticia y muerte. ¿Quién mueve esa cuna de violencia?

El 68 es una ínsula: jóvenes levantando la voz contra un gobierno indiferente. Se dice que México cambió. ¿Inició un nuevo país?

Ese año comienza también el calvario para Elena Garro. Vendría la persecución y un silencio editorial de casi una década. Se le acusó de ser espía del gobierno, y ese caso aún no termina de esclarecerse.

Pensaba diferente. Enfrentó a intelectuales en una asamblea, a quienes preguntó: “¿Qué van a hacer, o qué vamos a hacer con los muertos sin sepultura?”. Publicó El complot de los cobardes en plena efervescencia del movimiento estudiantil y afirmaba que el movimiento necesitaba héroes patrios, como Rubén Jaramillo, quien fue su amigo.

¿Visionaria o traidora?

Tenía cercanía con Carlos Madrazo y con la idea de crear un nuevo partido. Todo ello bastó para que olvidaran su activismo, su lucha por las causas de los desposeídos, como el reparto de tierras. Dejaron de hablar de su genio literario y del legado de su obra.

En 1996 ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz con una novela corta: Busca mi esquela. Se lee como si vieras un atardecer en la Laguna de Pueblo Viejo o como si, en las escolleras, con el golpeteo de las olas, soltaras un gran suspiro de amor.

Los protagonistas se conocen un día de llovizna, húmedo, plomizo. “El que ama la poesía, ama la lluvia”.

Irene, nombre falso, sube al automóvil de Miguel porque está huyendo. Él siente su fragilidad; ella desea perderse. Una historia de un amor a destiempo.

Irene aparenta ser irreal. Entra y desaparece de la vida de Miguel a su antojo. El título y el final rompen los cánones sociales que constantemente presenta Elena Garro en sus novelas.

El país tiene heridas, cicatrices abiertas. Con la palabra, en los libros, hay una luz que sana.

Carpe diem.


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