Vamos a navegar

  • Taller Sie7e
  • Laura Olivia Hernández

Tamaulipas /
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¿Qué misterios nos oculta el mar? Bajo un azul cristalino, el verano de Tampico cautiva: la intensidad del sol, la brisa, un agua fresca para saciar el cuerpo, ¿y el espíritu con que se mitiga?

Les dejo un libro sobre sus manos, lo pueden llevar a la playa, a la laguna, al río y comenzar la aventura de sus páginas, para que lo abran a su antojo, se sumerjan con personajes que estuvieron muy cerca de Frida Khalo.

Encontrarán la voz de sus más íntimos, los que vivieron sus gustos, angustias y alegrías. Las personas que cuidaron de ella al final de su vida.

“En Busca de Frida” de Martha Zamora, te lleva forzosamente al “Pincel de la Angustia”, de la misma autora. Digamos que iniciamos desde el hoy, sobre una barca con motor pequeño y luego nos cambiamos, a una en el ayer con remos, perdidos entre el mangle en una serie de imágenes que brotan de la lectura y de la Fridomanía, que perdura como un clásico.

Frida es imán y una veta de oro, su rostro cruza fronteras en cajas, muñecas, cerillos, bolsas, mascadas, gobelinos, y en lo que se les ocurra imprimir.

Algunos criterios editoriales, proponen dejar fuera testimonios secundarios, pero son reveladores de una atmosfera íntima, de la biografía que se va descubriendo. En cada entrevista, en la cercanía de su voz, en el orden de su forma de vivir.

Martha Zamora con lupa, captura una serie de detalles, incluso detectivescos y policiacos que vivió, para deleitarnos y acercarnos más a esas personas que conocieron a Frida, unas desde niñas, en Coyoacán, otras en sus caminos, sus oficios, la lucidez de sus comentarios, las lecturas que les movían, los intereses personales y de un grupo como es el caso de los Fridos, alumnos que llevó a su casa y les daba sus clases en la práctica y en el dialogo.

¿De qué hablaban, a quién apoyaban políticamente? En este navegar de verano, inicio mi travesía con “En busca de Frida”, me voy de juerga con sus cuates más cercanos y los subo a mi bote, me encantaría conocieran una ruta de la laguna del Chairel hacia el río Tamesí, y entre una ceiba, escuchar sus voces y sus risas.

Venga conmigo y refresque su imaginación con la lectura.

Carpe diem.


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