En días pasados, una familia bloqueó una carretera para pedir la localización de una adolescente desaparecida.Hoy lo que me llama la atención es la respuesta social inmediata que no es nada menos que la molestia por el tráfico. Lo que importuna es el retraso, la irrupción con la normalidad que, en realidad, es uno de los objetivos de una manifestación. Si alguien se incomodó, se logró algo, pero que gane más peso el tráfico que la desaparición de una adolescente habla mucho de la sociedad que somos.
Hubo quienes pusieron en duda la ausencia, trataron de inferir en la causa diciendo que “seguro se fue con el novio”. Por supuesto, no faltó el que dijo que “ya aparecerá como si nada”.Todos esos comentarios minimizan la desaparición y colocan la sospecha sobre la propia adolescente y su familia.
Pero incluso si ese fuera el caso, si ella apareciera sana y salva, sin daño alguno,¿no sería eso lo que deberíamos desear siempre?¿No es ese, en medio de una crisis nacional de desapariciones, el mejor de los desenlaces posibles?
En un país donde miles de familias buscan a sus hijas e hijos durante años, muchas veces sin respuesta, encontrar a una adolescente “como si nada” sería, en realidad, una excepción afortunada, no un motivo de burla o deslegitimación.
Lo que no debemos dejar pasar “como si nada” es la facilidad con que se desacredita la preocupación de la familia y con la que se cuestiona a la víctima. Las familias que protestan no están exagerando, están haciendo lo que les corresponde: interponer una denuncia y exigir a las instituciones el actuar correspondiente.
Incluso cuando la ausencia de una persona pudiera ser voluntaria, eso no la vuelve irrelevante ni desactiva la necesidad de buscarla. Toda desaparición, sea cual sea su causa, merece atención; porque implica una ruptura en la vida que esa persona había construido y en los vínculos que la sostienen.
Como sociedad, lo mínimo que nos corresponde es tomarnos en serio esas ausencias y responder a ellas con cuidado, con responsabilidad y con todos los recursos disponibles. Buscar también es una forma de reconocer que la vida de esa persona importa.