El líder congruente

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

Una actitud característica que impulsa el desarrollo humano es la congruencia. 

Es decir, para una persona desarrollada, con liderazgo e influencia, la alineación entre lo que dice-hace y siente-piensa es condición clave: 

Que sus acciones y discurso vayan en una misma dirección, que sus comportamientos sean "plenos de sentido" (en oposición a superficiales) y que exista correspondencia entre su rol "público" y "privado".

No necesitamos profundizar mucho para descubrir “hipocresía institucional o corporativa", resultado de una desconexión entre declaraciones y comportamientos o fingir cualidades o creencias que no se poseen, no solo de personas malintencionadas o que actúan para su propio beneficio, sino que es más cómodo hablar de valores, visión e ideales... que llevarlos a la práctica.

El compromiso de los líderes se hace evidente en lo que comunican al interior de sus organizaciones, su actuación, enfoques y prioridades. 

El futuro de las organizaciones de cara a sus públicos de interés estará anclado en la transparencia, apertura, honestidad y congruencia de sus líderes, que contagien valores congruentes con su actuación y orienten a sus organizaciones por el derrotero de “buenas prácticas” de sostenibilidad, responsabilidad social, servicio, eco-eficiencia, compromiso y legalidad “todos los días”.

El trinomio indispensable es: clara comunicación, sincera articulación de expectativas y auténtica visión. 

De otra manera las estrategias no tendrán sustento, lo que provoca que directivos y colaboradores muestren una desconexión entre lo que dicen y lo que hacen.

Empresas “reconocidas” por ser "el mejor lugar para trabajar” pero donde existe un desequilibrio practico familia-trabajo. 

Firmas autodenominadas "horizontales", por solo cambiar el nombre de jefe por "facilitador", o por llamar a sus colaboradores “asociados”… Los líderes congruentes cargan un fardo inconfesado y a veces cruel pero comprometidos con la honestidad.

A pesar de ser presionados para maximizar beneficios a los accionistas, el líder congruente es sensible a los efectos nocivos sobre la cultura organizacional, colaboradores y clientes, que tienen las indefiniciones, los “dobles mensajes”, las inconsistencias, las opiniones sin sustento, el “rumor y la grilla” y la falta de un genuino reconocimiento… entre otras muchas cosas.

El futuro de las organizaciones en un contexto que evoluciona en amplitud y profundidad hacia la “rendición de cuentas”, “sostenibilidad”, “compromiso social”, “impecabilidad administrativa”, “participación cívica”… requerirá de líderes genuinos, congruentes, ya no más actores o simuladores del tipo político o publi-relacionistas huecos.

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