Estoy cansada y la casa está sucia

  • Criando Consciencia
  • Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

Laguna /
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Estoy cansada y la casa está sucia.

Los niños comieron espagueti hoy también.

El piso esta pegajoso, los gatos orinaron el sillón.

Yo estoy en el celular tratando de vender algo porque otra vez hay que pagar el dentista de la más pequeña y no hay dinero que alcance.

Me quiero morir.

Pero no puedo, ni de broma, morirme. No puedo ni acostarme un rato, menos morirme.

Ya se están peleando otra vez, ya tiró la basura la perra.

Me dicen que respire, que me relaje, que solo serán niños una vez.

Yo también solo seré madre una vez, ¿y saben qué?

No lo estoy haciendo bien. Paso la mitad del tiempo limpiando una casa que se ensucia enseguida y la otra mitad tratando de vender cosas.

Veo mi feed de Instagram y quisiera hacer un pan de plátano con los plátanos que se hicieron negros en la canasta porque nadie se los comió, así con la receta que me muestra esa mamá de cocina impoluta y niños sonrientes.

No tengo harina y tengo solo doscientos en la bolsa, eso tendrá que esperar.

Mamamamamamamamamamama los niños claman porque los mire a los ojos. La energía me da solo para levantar la cara del celular y sonreír a medias.

Listo, vendí algo.

Agradezco y enseguida debo pensar como organizarme para ir a hacer la entrega de la ropita que acordé vender por doscientos pesos a otra mamá precarizada como yo.

Agarro la carriola, le pongo zapatos a los niños, envuelvo la ropita y salimos, está a pocas cuadras de casa y el sol acaba de bajar.

Es un buen día, vendí algo, tengo leche en la casa, los niños saltan a un lado mío, el bebé duerme y hoy me siento menos mal porque salimos de casa, espero mañana poder hacerlo mejor que hoy y así cada día.

Un día a la vez haciendo el trabajo de tres personas distintas, un día a la vez criando, limpiando y vendiendo, un día a la vez esperando una pensión paupérrima que no llega, rezando porque no se enfermen, cargando todo como una diosa castigada, todo encima, sin ningún espacio para soltar nada. 

Un día a la vez.

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