Gracias a la recomendación vía twitter de Temístocles Villanueva, quien fue parte de la aprobación del dictamen que reconoce los derechos de las infancias trans en Ciudad de México (lo que hará posible que los niños y niñas trans puedan elegir el nombre y género que llevará su acta de nacimiento) vi el documental Niños rosados, niñas azules, una producción chilena realizada hace un par de años, en la cual diversos niños y niñas trans y sus padres, los cuales cuentan con el apoyo de la Fundación Transitar, narran cómo fue la experiencia de descubrir que sus pequeños eran trans y estos nos dan a conocer su vivencia.
Solté a llorar sin control en tres ocasiones, todas ellas relacionadas con el odio y la ignorancia a la que estos pequeños y pequeñas y sus padres son sometidos, por personas que deberían de apoyarlos, como los maestros de las escuelas, los doctores o los integrantes de gobierno.
Daniel de 14 años (ahora 16) relata el momento en el cual buscaba respuestas sobre lo que pasaba con su cuerpo y su mente y dice: “Tuve que informarme yo mismo, cuando busque en Google puse lo que sentía y ahí me salieron las personas transexuales y transgénero”. A los padres debería aterrarlos que sus hijos tengan que expresar sus emociones a un buscador antes que a ellos ¿No? Hay que escuchar a los niños, respetarlos y apoyarlos. Todo el amor y apoyo para las infancias trans.