“El Jardinero” se va; Iván Archivaldo está quedando solo

Ciudad de México /

M+.- Apenas 64 días después del abatimiento de su jefe El Mencho, Audias Flores Silva, El Jardinero, el señor de las guerras del Cártel Jalisco Nueva Generación, cayó en desgracia: las Fuerzas Armadas lo atraparon este lunes cuando se escondía en una tubería de aguas negras a unos metros de su rancho en La Yesca, Nayarit.

Su marchitamiento inicia un proceso que parecía imposible hace menos de tres años: la descomposición de la cúpula del cártel de las cuatro letras. Y con ello arrastra a la desgracia al hombre más buscado de México: Iván Archivaldo Guzmán Salazar, El Mayor de los Menores, y su hermano Jesús Alfredo, los dos chapitos, de cuatro, que aún están en libertad.

A principios del año pasado, en el primer semestre de la “guerra en Sinaloa”, Los Chapitos buscaron una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación para enfrentar a La Mayiza y su coalición con el Cártel de Guasave. Su intención era reforzar su protección ante el embate del gobierno de Estados Unidos y México; a cambio, cederían sus rutas en el Pacífico mexicano y ayudarían a pavimentar el camino de los jaliscienses hasta Tamaulipas, la joya de la corona por su colindancia con Texas.

De esas conversaciones surgió una frase repetida en redes sociales a través de perfiles asociados al crimen organizado: “El jardín florece en Sinaloa”, es decir, “El Mencho” había aceptado la alianza y confió al hombre encargado de su seguridad, “El Jardinero”, que cuidara de los hijos del “Chapo” Guzmán.

La alianza se celebró en Culiacán como un movimiento genial. Ajedrez, no damas chinas. No había mejor fichaje para Iván Archivaldo y su hermano Jesús Alfredo que “El Jardinero”, cuya reputación era la del mejor coordinador de escoltas del crimen organizado. Al fin y al cabo, había mantenido a su jefe a salvo durante la década de más intenso asedio. Ni los guardaespaldas del “Mayo” Zambada podían presumir semejante proeza.

Pero un año más tarde, las limitaciones del “Jardinero” quedaron en evidencia: a unos 280 kilómetros de su rancho en la sierra nayarita, las Fuerzas Armadas abatieron a su líder con un puñado de pistoleros en Tapalpa, Jalisco. El imbatible jefe de seguridad —quien había acuñado su alias por su apellido paterno y porque supuestamente "ha asesinado a tantas personas convirtiéndolas en abono que cualquier lugar que pisa es su jardín"— estaba expuesto. Y en el cártel hubo quienes reclamaron que no supo cuidar al “Mencho”, porque estaba distraído en sus negocios en Nayarit y Colima.

Ese reclamo no era nuevo: en diciembre pasado fueron detenidos el suegro y cuñado de Iván Archivaldo en operativos federales en Zapopan, Jalisco, otra zona de supuesta influencia del “Jardinero”. Ahí operaba su segundo al mando, “El Güero Conta”, también detenido este lunes. El doble arresto de los familiares de Los Chapitos cuestionaba las capacidades de Audias Flores Silva.

La última preocupación ocurrió hace unos días: un operativo federal en Tamazula, Durango, culminó con la detención de la mano derecha de Aureliano Guzmán Loera, “El Guano”, tío de Los Chapitos y hombre clave en la guerra contra La Mayiza. El despliegue federal, aseguran fuentes militares a MILENIO, tenía como otro objetivo detener a Iván Archivaldo. “El Jardinero” brilló por su ausencia y los reclamos en redes sociales de cuentas ligadas al Cártel de Sinaloa brotaron de inmediato: ¿alguien cuida al hermano mayor de Ovidio o se está quedando solo?

Hoy, “El Jardinero” ya no está más al frente de la seguridad de los hijos del “Chapo” Guzmán. Ya durmió su primera noche en el penal de máxima seguridad del Altiplano. Y los otros jefes del Cártel Jalisco Nueva Generación lucen demasiado preocupados por sus plazas como para renovar tratos ajenos y adoptar nuevas responsabilidades: “El Sapo” en Jalisco, “El Doble RR” en Michoacán y Zacatecas, “El Chorro” en Colima y “El 03”, Juan Carlos Valencia e hijastro del “Mencho”, tratando de consolidar su liderazgo a nivel nacional.

La desventaja de Los Chapitos me hace recordar el libro “Mafias en movimiento: cómo el crimen organizado conquista nuevos territorios” del criminólogo Federico Varese, quien explica que los criminales prosperan cuando pueden ofrecer una protección creíble a través de vínculos duraderos. Lo contrario, es decir, ser incapaz de protegerse a sí mismos y depender del cuidado de terceros con enlaces tambaleantes, es el inicio del derrumbe delictivo. Y así se encuentran hoy los dos hermanos más buscados de México: sin blindaje, más vulnerables que nunca.

“El Jardinero” abandona el campo; a Iván Archivaldo y Jesús Alfredo se les seca la guerra.


  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.
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