Nace Código Negro. Esta es la promesa

Ciudad de México /
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Los asesinos sabían el nombre de la víctima. Entraron al Hospital General de Culiacán con las armas a la vista de los médicos y preguntaron por Jesús Aarón Rubio Beltrán. “El que llegó ayer baleado”, dijeron de uno de los dos sicarios para dar una referencia precisa y una de las enfermeras les señaló el área de Urgencias. Los pistoleros caminaron hacia la tercera cama, donde dormía el joven de 28 años herido en Cosalá.

Ahí, frente a pacientes y familiares, los sicarios le aventaron los balazos que no pudieron darle horas antes. Cuatro tiros mataron a Jesús Aarón. El consuelo de su madre es que murió sedado, sin saber que los sicarios del cártel de Sinaloa lo habían encontrado. Causa de muerte: shock hipovolémico por heridas de bala. Fecha de deceso: 9 de noviembre, 2015, el año en que El Chapo Guzmán volvió a escapar de una cárcel de máxima seguridad y miles festejaron como si se tratara del regreso de un hijo pródigo.

La muerte de Jesús Aarón activó un “código negro”, que es la clave hospitalaria usada para anunciar la muerte de un paciente. Desde entonces, hace once años, se usa frecuentemente en Sinaloa para anunciar un tipo de muerto que lleva en el cuerpo la marca del crimen organizado: los que llegan heridos a pedir auxilio y en una camilla son rematados por sicarios que entran y salen de hospitales sin que nadie pueda impedirlo.

Es una modalidad de asesinato que se asocia con países en guerra. En México ha crecido con la “guerra en Sinaloa”, nuestra versión de un conflicto armado en el que los sicarios también se apoderan de los quirófanos para obligar a los médicos a salvar la vida de sus compañeros de cártel.

El “código negro” obliga a una investigación entre profesionales de la salud: ¿por qué murió el paciente? ¿Qué pudo hacerse para evitar su deceso? ¿Es posible prevenir otras muertes usando su caso como ejemplo?

Esta columna que hoy nace se compromete a hacer las mismas preguntas, pero desde la mirada periodística. Código Negro se rehúsa a contar muertos y plantea cuestionar la violencia y traducirla al lector. Un día, con suerte, entenderemos el dolor y sabremos curarlo. 


  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.
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