El deporte y la virtud

Estado de México /

El 6 de febrero pasado, como ya comentamos una vez, León XIV abordó el tema del valor del deporte en una carta titulada “La vida en abundancia”, con ocasión de los Juegos Olímpicos Invernales. El pontífice señalaba que “el deporte puede tener un rol importante para el bien de la humanidad, en particular para la promoción de la paz”, y mencionaba a Juan Pablo quien una vez había recordado la carta olímpica, que considera al deporte como factor que requiere “un espíritu de mejor comprensión mutua y amistad, contribuyendo así a construir un mundo mejor y más pacífico”.

La cuestión que quisiera destacar en esta ocasión es que para que realmente el deporte sea factor de paz tiene que practicarse con un cierto espíritu. Esto significa que no basta simplemente la práctica deportiva, sino que se requieren ciertas actitudes respecto a los demás, requiere de las virtudes humanas. Incluso algunas películas ilustran sobre cómo una práctica deportiva en la que los valores supremos son el egoísmo u otras pasiones desordenadas alentadas por ideologías o errores, puede llevar a injusticias, incluso graves. Se pueden buscar en los periódicos del mundo casos en los que se ha llegado hasta crímenes, ya por parte de ciertos deportistas o por parte de sus fanáticos. No faltan algunos en los que personas han llegado a perder la vida.

Ciertamente estas desgracias no son generales. Sin embargo el haberlas traído a colación nos puede también motivar a tomar al deporte precisamente en su dimensión de crecimiento en los valores humanos, que no hay que dar por descontado, sino que debe ser promovido y recordada constantemente. Quien practica un deporte tiene que recordar que ha de ser también una persona honesta y servicial.

La práctica del deporte puede ser la de los profesionales o la de los aficionados. Con respecto a la primera sin duda una problemática importante es la que se refiere a los seguidores de algún deportista o de algún equipo. Debemos poner atención para que el ser seguidor no se convierta en desprecio de los que han tomado opciones diferentes o en ocasión de vandalismo y desenfreno.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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