Sin Giovani dos Santos, ni Carlos Vela, la selección mexicana de futbol se recompone para enfrentar dos duelos de preparación en la ya inminente Fecha FIFA.
El primero porque pese a que se ha reactivado firmando para el América de la Liga BBVA no ha encontrado regularidad ni alto desempeño, es más, está fuera de circulación por molestias físicas… El segundo porque simplemente no quiere jugar de momento con la selección pese a mantenerse en un nivel extraordinario en la Major League Soccer de los Estados Unidos.
Fuera de estos dos jugadores, el entrenador Gerardo Martino ha mostrado que lo gobierna un sentido práctico, alejado de revanchismos o decisiones viscerales. Y eso es bueno.
Si no sucede algo de última hora (una lesión, por ejemplo), volverán a la selección nacional elementos como Jesús Manuel Corona, Héctor Herrera, Javier Chicharito Hernández, Hirving Lozano y hasta Miguel Layún.
Con cada uno de estos futbolistas se generó ruido diverso cuando no pudieron o no quisieron integrarse al equipo de cara al compromiso que representó la Copa Oro.
El caso más llamativo fue el de Corona, sobre el que se generó toda una novela cargada de versiones contradictorias.
Se quedó en el ambiente la idea de que el Tecatito había despreciado a la selección y entonces, y como consecuencia lógica y justa, no debería de ser llamado nunca más. Pues nada de eso. Y vuelvo a decirlo: qué bueno.
Con todos ellos, más Marco Fabián (que vuelve a ser considerado), lo que debe imperar no es más que un reglamento cuya aplicación debe de ser firme y pareja. Todos los jugadores son necesarios en la medida en la que acepten a comportarse con profesionalismo, sin imponer actitudes personales por encima de las del grupo.
Ojalá Martino los pueda tener a todos y aproveche para marcarles sus líneas de acción dentro y fuera de la cancha.
El entrenador del Tri es un tipo inteligente.