Consuelo

Ciudad de México /

Amanezco y pongo la pierna fuera de la cama. Camino y encuentro esto en mis subrayados de Los diarios de Emilio Renzi: “Una de las características más notables de un diario es que está escrito para ser leído en el futuro. Eso tendría que servir para definir su técnica. ¿Qué significa leer dentro de diez años lo del día de hoy? Ahora iré a hacerme un huevo duro”. Ricardo Piglia eligió a otro yo, un alter ego, Renzi, por lo que Cortázar dijo: denme una máscara y les diré la verdad.

Los diarios de Renzi-Piglia mejoran mientras pasa la vida. Escritos entre 1959 y 2015, pueden encontrarse en esas páginas episodios inolvidables y al mismo tiempo aterradores, como el golpe de 1976 y la llegada de Rafael Videla. 

Jueves 25 de enero: Ayer, el golpe. Me quedé leyendo hasta la madrugada y desde la ventana vi cómo militares cortaban el tráfico, escuché voces de mando, vi colectivos encandilados con la luz de un foco antiaéreo, vi civiles que patrullaban las calles; a la mañana siguiente volví a la ronda  de escuchar las radios en cadena transmitiendo marchas militares. Preparan una represión sangrienta. Su asesor en economía es Martínez de Hoz. Pasé el miércoles sin salir a la calle. Hoy me dispongo a asomarme a la ciudad.

Viernes 26 de enero: Lo peor es la siniestra sensación de normalidad, los ómnibus circulan, la gente va al cine, se sienta en los bares, sale de las oficinas, va a los restaurantes, se ríe, hace chistes, todo parece seguir igual, pero se oyen sirenas y pasan a toda veocidad autos sin patente con civiles armados.

Miércoles 5 de mayo: No hay consuelo más hábil que pensar que hemos elegido nuestras desdichas.

No puedo negar que esta entrada me cimbró: sábado 22. Reunión de Videla con escritores (Borges, Sabato, Castellani): ser canalla no depende de la calidad del estilo. Por mi parte, nada que decir, aunque dicen que el padre Castellani pidió por Haroldo Conti, desaparecido hace varias semanas. El cura jesuita conoció a Haroldo en el seminario.

Martes 28 de septiembre. Y sigue el descenso  a los infiernos. Noticias siniestras  sobre allanamientos y desapariciones.

Cuando leo mis cuadernos también pienso que he elegido mis desdichas. Todos llevamos un diario un día, y seguramente fue un consuelo.


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